En la Tierra a viernes, septiembre 4, 2026

LA NUEVA TEMPORADA ATERRIZA EN LASEXTA ESTE DOMINGO

Gonzo: “En los ocho años que llevo haciendo ‘Salvados’ solo ha venido un ministro”

EL PERIODISTA HACE BALANCE TRAS OCHO AÑOS AL FRENTE DE ‘SALVADOS’

“Entrevistar a políticos no es lo que más disfruto. Yo me siento, sobre todo, reportero. Pero el programa no lo hago para mí, lo hacemos para nuestros espectadores”

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Salvados estrena este domingo su nueva temporada en laSexta. No es una cualquiera. Gonzo y todo el equipo del programa protagonizan la que será la número 18. Alcanzan la mayoría de edad en uno de los momentos más convulsos para el periodismo de los últimos años.

Un escenario hostil que no ha impedido que el espacio mantenga su esencia a lo largo de los 14 episodios que componen esta nueva temporada. Serán protagonistas, Almudena Cid, Miguel Ríos, Joaquín Reyes, entre otros. Con una mención especial a “El Encuentro”, un programa que lo protagonizan José Miguel Latasa, etarra que perteneció a un comando, y Fernando Garrido, familiar del general Garrido, gobernador militar de Guipúzcoa, su mujer y uno de sus hijos. Lo que cuenta el programa es la historia de los dos y cómo se gestó una petición de perdón.

Su presentador, Gonzo, ha charlado con PRNoticias, desglosando las claves de esta nueva temporada.

Estrenáis la temporada 18 y empezáis con Rita Barberá. Con el panorama actual, ¿por qué os habéis decantado por recuperar una historia de hace tantos años?

Primero, porque la historia cumple ahora diez años y solemos hacer esto en Salvados: recordar historias que han sucedido en el pasado y verlas desde el presente. En segundo lugar, porque de los siete programas que grabamos antes de irnos de vacaciones, tanto el equipo como la cadena considerábamos que era la mejor opción para arrancar.

Cuando volvimos de vacaciones tampoco tuvimos tiempo para hacer nada distinto ni mejor a lo que se está haciendo en otros programas de televisión. Por respeto a nuestra propia historia como Salvados, para hacer algo que no aporta nada nuevo ni informativamente ni formalmente, preferimos mantener el plan establecido hasta que podamos conseguir algo que realmente esté a la altura de nuestros estándares de calidad.

Cuando emitamos el primer programa este próximo domingo, creo que poco más se puede ver de lo que se está contando cada día en los programas de mañana, tarde y noche sobre el terreno. Para contar algo que ya está contado no solemos dedicar esfuerzos.

Hemos intentado durante estos dos domingos que llevamos trabajando desde que volvimos de vacaciones tener algo distinto. Por ahora no hemos conseguido que aquellos responsables políticos que consideramos que tienen que dar explicaciones hayan querido venir y sentarse en Salvados. Por lo tanto, para hacer lo que ya han hecho otros, preferimos salir con un programa como el de Rita Barberá.

Va más con vuestro ADN, por así decirlo.

Quien quiera información sobre lo que está sucediendo tiene minutos de radio, horas de televisión y páginas de periódico para verlo. Y quien quiera desinformación también tiene minutos de radio, minutos de televisión y páginas web y digitales donde poder desinformarse. Nosotros, como dijo Jordi muy bien, no nos gusta sumarnos a las invasiones mediáticas.

¿Sigue siendo el periodismo una herramienta básica para la sociedad o está perdiendo terreno frente a la desinformación, sobre todo en redes sociales?

No sé si protagonismo. Atención de la sociedad, sí, y por lo tanto terreno puede ser. Habrá que aceptarlo. El consumo rápido e irreflexivo en los tiempos que corren favorece que la gente considere que se puede informar por ahí.

Llegará un momento en el que alguien se canse de decir: «Hostia, me han vuelto a engañar viendo un vídeo de un youtuber», «me han vuelto a engañar con un tuit», «con un post en Instagram» o «con un vídeo en TikTok».

Luego hay gente a la que le gusta ser engañada porque su prioridad no es estar informada, sino reafirmarse en sus prejuicios. Y en los tiempos que corren las redes sociales para eso son muy útiles. Acabo de ver un tuit de líderes políticos cogiendo una noticia que no es cierta de un digital.

Yo mismo tengo que ver información sobre nuestro programa en digitales o redes sociales que no tiene ni pies ni cabeza. Y ves a mucha gente que te hace preguntas basándose en esas informaciones. Ahí no puedes hacer nada.

¿Qué podemos hacer nosotros? Insistir en nuestro trabajo. Insistir, insistir e insistir. Ya hemos hecho programas sobre los peligros de las redes sociales para informarse o para acompañarse.

Creo que es un terreno que acabarán perdiendo. Al final, el periodismo es una disciplina que lleva mucho más tiempo y, sobre todo, está basada en un criterio que para mí es fundamental: respetar al consumidor, al espectador. Los buenos periódicos, los buenos programas de televisión o los buenos programas informativos de radio duran muchos más años y tienen mucho más éxito que gente que durante tres o cuatro años, o durante unos meses, parece que se va a comer el mundo y lo que acaba comiéndose es el desengaño de sus espectadores.

¿Es posible hablar hoy de política sin quedar posicionado, teniendo en cuenta la polarización actual?

No. Ahora mismo es muy difícil. No vivo de espaldas a la realidad. Cada vez que hacemos un programa o, simplemente cada vez que lo anuncias. Con una promo la gente ya sabe lo que va a salir.

He visto comentarios a las promos que hemos sacado sobre Rita Barberá en las que se la llama ambiciosa, manipuladora, se dice que no recibió a las víctimas del accidente de metro… Y el comentario que ves es: «Blanqueando a Rita Barberá. Qué huevos tenéis».

Entonces, ¿qué haces? ¿Dejarte influenciar por esos comentarios? No. Seguir. No hago ningún tipo de caso a los comentarios que hay en redes sociales. Ninguno. Llevo demasiado tiempo con esto como para dejarme influenciar. Ni siquiera me hacen reír.

Hay posicionamientos que considero que son un problema, no sé si de la sociedad, pero sí de bastante gente. Lo que me preocupa es que haya compañeros, medios de comunicación y espacios mediáticos que quieran aprovechar esa sensación para posicionarse y, por tanto, polarizar y ganarse un nicho, renunciando a tener como audiencia o espectadores al conjunto de la sociedad.

Hay quien ha hecho la apuesta de decir: «Bueno, sé que si digo lo que quiere escuchar el 20% de la sociedad, tengo a ese 20% enganchado a mi programa y con eso voy a ser rentable y voy a sobrevivir». Pues yo eso no lo considero periodismo. Nosotros en Salvados intentamos hacer programas

Después de tantos años en Salvados, ¿tienes alguna espinita clavada?

No tengo espinitas clavadas. Hay cosas que me cuesta entender. Por ejemplo, que en los ocho años que llevo en Salvados no haya venido, ya no te digo el presidente del Gobierno, sino prácticamente ningún ministro. Illa vino cuando era ministro de Sanidad.

El resto… Moncloa nos escucha, nos recibe, nos atiende, pero no vienen. Y no es una espina clavada porque hacemos otro programa y ya está.

No son los programas que más disfruto. Entrevistar a políticos no es lo que más disfruto. Yo me siento, sobre todo, reportero. Pero el programa no lo hago para mí, lo hacemos para nuestros espectadores.

Creo que Salvados es un programa en el que a un político le puedes escuchar decir cosas, o callarse ante determinadas cosas, para las que en otros programas quizá los compañeros no tienen el espacio que sí tenemos nosotros.

Por eso es algo que me fastidia, pero no es una espina que me quiera sacar. Tampoco les doy ese placer. ¿No quieres venir? Pues no vengas. Pero no nos estás fallando a nosotros, le estás haciendo un feo a los espectadores.

Seguiremos Informando…

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