En la Tierra a miércoles, septiembre 9, 2026

MAÑANA SE CONMEMORA EL DÍA MUNDIAL PARA SU PREVENCIÓN

Cuatro claves para prevenir y actuar contra el suicidio

LA PREVENCIÓN COMIENZA ANTES DE LAS CRISIS, CON DETECCIÓN TEMPRANA, CUIDANDO DE LA SALUD MENTAL Y FORTALENCIENDO LOS VÍNCULOS SOCIALES DESDE LA FAMILIA O EL LUGAR DE TRABAJO

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Cada año más de 720.000 personas fallecen por suicidio en el mundo, siendo la tercera causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años. En España, los últimos datos provisionales para 2025, datan en 3.808 las muertes por suicidio, un descenso del 3,7% frente al año anterior. No obstante, esta elevada cifra pone de relieve la importancia de avanzar hacia una prevención responsable y segura.

Con este propósito, la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP), en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), declaró en 2003 el 10 de septiembre como el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Una efeméride que, bajo el lema ‘Cambiar la narrativa sobre el suicidio’ este 2026, busca concienciar a la ciudadanía y aportar más luz sobre cómo puede prevenirse.

Siguiendo este compromiso, Beatriz Vallejo Sánchez, doctora en Psicología y docente del primer Máster Universitario Oficial en Investigación en Prevención del Suicidio que imparte el Grupo Educativo CEF.- UDIMA, ha recogido 4 claves para prevenir y actuar de forma sensible, responsable y en base a la evidenciafrente a la conducta suicida.

La importancia de hablar de forma responsable

    Hablar del suicidio de manera abierta y responsable es un paso importante para reducir el estigma y el silencio que rodea esta realidad y que dificulta que las personas en riesgo expresen cómo se sienten o busquen ayuda. Por ello, es necesario generar espacios de conversación en los que puedan compartir sus preocupaciones sin sentirse señalados.

    En este sentido, es fundamental la forma en la que se trata y se habla sobre el suicidio. Evitar el sensacionalismo, las simplificaciones y ciertos enfoques que pueden contribuir al estigma en favor de la rigurosidad y un lenguaje más cuidado. Para ello, resulta clave que los medios informen poniendo foco en la prevención, el acompañamiento, la ayuda disponible, y las posibilidades de recuperación.

    La prevención comienza mucho antes

      La prevención debe entenderse como un proceso continuado y previo a la aparición de una situación de crisis. La detección temprana de señales de malestar, el cuidado de la salud mental, el fortalecimiento de los vínculos sociales y la reducción de situaciones de aislamiento o soledad son algunos elementos que permiten proteger el bienestar de las personas.

      De este modo, la prevención no debe limitarse a los momentos de mayor gravedad ni exclusivamente al ámbito sanitario. La comunidad, los centros educativos, los lugares de trabajo, la atención primaria, las familias y el entorno más cercano desempeñan un papel importante a la hora de detectar situaciones de sufrimiento y facilitar el acceso a los recursos psicológicos y psiquiátricos adecuados.

      El acompañamiento y los profesionales de la salud son esenciales

        Cuando la preocupación es sobre el bienestar de una persona cercana, mantener una actitud de escucha y acompañamiento puede ser especialmente importante. Preguntar cómo se encuentra, mostrar disponibilidad, escuchar sin juzgar ni minimizar lo que está viviendo y tomarse en serio las señales de alarma son algunas de las formas en las que el entorno puede ofrecer apoyo.

        En este punto, es crucial recordar que preguntar de un modo directo y con cuidado por la presencia de pensamientos suicidas no los provoca ni los incentiva. Al contrario, puede facilitar que la persona exprese lo que está experimentando y reciba así el apoyo que necesita. Ante una situación de preocupación, acompañar y favorecer el contacto con profesionales de la salud mental facilita una atención más a adaptada a cada caso.

        La necesidad de pasar de las campañas puntuales a una estrategia de prevención sostenida

          El Día Mundial para la Prevención del Suicidio constituye una oportunidad para visibilizar esta realidad y tener una conversación social más informada. No obstante, la prevención requiere continuidad durante todo el año. Para ello, es necesario avanzar el desarrollo de estrategias sostenidas que mejoren el acceso a los recursos de atención, refuercen la coordinación entre los distintos servicios y garanticen la continuidad de los cuidados.

          Esta mirada a largo plazo también debe contemplar el acompañamiento después de una situación de crisis, y el apoyo a familiares y personas que se han pasado por esta misma situación. Por tanto, la prevención del suicidio precisa de una respuesta colectiva y que se mantenga en el tiempo, con la intervención de los sistemas sanitario, educativo y social, pero también del entorno cotidiano de las personas.

          Según apunta la propia Beatriz Vallejo Sánchez: “Toda la ciudadanía tiene un papel relevante en la prevención, pero es importante que conozca la magnitud del problema y que sepa detectar y actuar ante las señales de alerta. Si detectamos que un familiar, amigo, o persona cercana habla de la muerte o manifiesta escasos deseos de vivir, o que tiene cambios bruscos en su ánimo o su comportamiento, es clave abrir el diálogo, no tener miedo a preguntar, ofrecer apoyo y facilitar el acceso a la ayuda profesional”.

          Adicionalmente, el próximo 25 de septiembre el Grupo Educativo CEF.- UDIMA celebra el ‘II Foro de Psicología: Detectar, acompañar y prevenir. La evidencia y la experiencia frente al suicidio. Una jornada de análisis y diálogo que reunirá a varios especialistas de reconocido prestigio en el espacio Green Patio (C/ de Salamanca 23, 28020, Madrid).

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