Nuevo espectáculo en el gran teatro de la política española. Esta vez, Pedro Sánchez cambia Moncloa por el escenario y se convierte en ilusionista, dispuesto a demostrar que incluso la crisis de Ceuta puede resolverse con una sábana y suficiente fe institucional.
Ante el público aparece un migrante. Sánchez lo cubre, mueve las manos, pronuncia unas palabras mágicas y retira la tela. El hombre continúa exactamente en el mismo sitio. Pero el presidente anuncia que ha desaparecido.
Y ahí comienza la verdadera magia. Vídeo vía Tik Tok: froilanespana
Si Moncloa dice que no está, será que no está
No importa demasiado lo que puedan ver los ojos. En el espectáculo, lo verdaderamente importante es aceptar la versión oficial.
El migrante sigue delante de todos, perfectamente visible, pero Pedro Sánchez celebra el éxito de su número como si acabara de hacer desaparecer la Estatua de la Libertad. Y desde el patio de butacas aparece Óscar Puente, entregado por completo al artista. Aplausos. Admiración.
Ni una sola pregunta sobre el pequeño detalle de que aquello que supuestamente había desaparecido continúa ahí. Porque todo buen mago necesita un público dispuesto a colaborar.
El nuevo traje del presidente
La escena recuerda inevitablemente a El traje nuevo del emperador, el cuento de Hans Christian Andersen en el que nadie se atreve a decir que el monarca está desnudo. Todos observan la misma realidad. Todos saben lo que tienen delante. Pero nadie quiere ser el primero en romper la ficción.
Hasta que un niño señala lo evidente: “¡Pero si va desnudo!” En esta versión política, la sábana sustituye al traje.
El presidente asegura que el problema ha desaparecido y alrededor comienzan los aplausos. No porque el truco haya funcionado, sino porque admitir lo contrario estropearía el espectáculo. La sátira golpea precisamente ahí: en la distancia entre contar que un problema está solucionado y conseguir realmente solucionarlo.










