Valencia ha vivido en las últimas horas momentos que han devuelto a la población los recuerdos de las peores horas vividas en su historia reciente tras la Dana de 2024. Las últimas lluvias han provocado una crecida de los ríos e importantes daños materiales.
No obstante, la Generalitat Valenciana ha establecido un plan de comunicación constante, que comenzó 48 horas antes de que llegasen las luvias. Un despliegue basado en la comunicación constante con las administraciones locales basado en avisos y recomendaciones para la población que se difundieron a través de medios oficiales. Unas lluvias que han devuelto el miedo a poblaciones como Paiporta que hoy sigue mirando de reojo el cauce del Barranco del Poyo, que en las últimas horas ha llegado a subir su caudal por encima de un metro.
Desde la AEMET, se mantuvo durante el día de ayer el aviso naranja sin alcanzar el aviso rojo, a pesar de que en las últimas horas del día se alcanzaron intensidades cercanas a los 100 litros por metro cuadrado.
Comunicación y responsabilidad
No obstante, ante los embolsamientos de agua y el peligro para la población, se pidió evitar desplazamientos, respetar los cortes de tráfico, alejarse de cauces y barrancos y subir a las plantas superiores de las viviendas si aumentaba el nivel del agua.
El ES-Alert se activó por la evolución de la emergencia cuando el aumento de llamadas e incidentes al 112 evidenció un riesgo de inundación y crecida de barrancos.
Cuentas pendientes
Desde la Generalitat, advierten que el Gobierno central mantiene a los ayuntamientos actuando en solitario dos años después de la DANA de 2024 frente a la reparación del alcantarillado dañado entonces.
Casi dos años después, se ha ejecutado el 11,25% de las actuaciones previstas. El Gobierno, hasta el momento, se ha limitado a transferir 300 millones de euros a unos ayuntamientos ya desbordados por la reconstrucción.
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