Las redes sociales han recuperado unas supuestas conversaciones de Begoña Gómez con distintas personalidades marroquíes que llevan circulando desde hace más de dos años. Los documentos presentan diálogos atribuidos a la mujer de Pedro Sánchez con un conocido banquero del país vecino y varios responsables políticos de Marruecos.
El contenido resulta explosivo sobre el papel. En esas supuestas transcripciones aparecen referencias a dinero, cuentas y una presunta preocupación por la posibilidad de que determinada información terminara saliendo a la luz.
Sin embargo, existe un problema fundamental antes de dar por bueno cualquiera de esos mensajes: las grabaciones originales nunca se han hecho públicas.
Unas transcripciones que aparecen en 2024
El origen de los documentos se remonta a abril de 2024, cuando Alberto Royuela y Juan Martínez Grasa, vinculados al denominado Expediente Royuela, comenzaron a difundir unas transcripciones que aseguraban proceder de conversaciones previamente interceptadas.
Entre los nombres que aparecen atribuidos a esos intercambios figuran el presidente de Attijariwafa Bank, Mohamed El Kettani, y miembros del Ejecutivo marroquí.
Pero lo difundido públicamente no fueron audios, archivos telefónicos ni documentos procedentes de una investigación oficial. Eran textos elaborados a partir de unas supuestas grabaciones que quienes los difundieron aseguraban haber conocido.
Por eso, aunque las capturas estén volviendo a compartirse ahora como una gran filtración, no se trata de material nuevo. Vídeo vía TikTok: @dsb.jcarlo
Una de esas conversaciones acabó en los tribunales
La historia dio posteriormente un giro importante. Una jueza acordó en febrero de 2026 procesar a Alberto Royuela y Juan Martínez Grasa por un presunto delito de falsedad documental relacionado precisamente con uno de los chats atribuidos a Begoña Gómez.
La conversación investigada sería la que supuestamente mantuvo con Mohamed El Kettani, presidente de Attijariwafa Bank. La entidad financiera denunció la difusión del documento y negó su autenticidad.
El procedimiento judicial no está determinando si existe una gran trama entre Gómez y Marruecos, sino algo muy diferente: si quienes difundieron ese supuesto chat fabricaron un documento falso.
Ese matiz resulta fundamental ante la nueva oleada de publicaciones en redes.
Marruecos vuelve a convertirlas en virales
Que estas conversaciones reaparezcan ahora tampoco resulta extraño. La relación entre Pedro Sánchez y Marruecos continúa sometida a un enorme escrutinio político, especialmente después del giro español sobre el Sáhara, el espionaje de los teléfonos del Gobierno mediante Pegasus y las sucesivas polémicas relacionadas con el país vecino.
En ese contexto, cualquier contenido que coloque en la misma historia a Begoña Gómez, Moncloa y Marruecos encuentra rápidamente espacio en X, TikTok o Telegram.
Pero una transcripción viral no demuestra que una conversación haya sucedido.
A día de hoy, no existen audios públicos que permitan escuchar esos supuestos intercambios ni pruebas conocidas que acrediten que Begoña Gómez mantuviera las conversaciones tal y como aparecen reproducidas en los documentos.
Por ahora, la historia que circula en redes tiene más preguntas que respuestas. Y una de ellas es especialmente importante: si esas grabaciones existieron realmente, ¿dónde están?










