Óscar Puente abre X y descubre que alguien ha vuelto a criticar al PSOE. Mala idea.
El vídeo satírico convierte al ministro de Transportes en una especie de guardián digital de Ferraz, incapaz de dejar pasar una crítica sin preparar inmediatamente una réplica. La caricatura llega al extremo de mostrarlo cada vez más alterado, escribiendo compulsivamente hasta terminar con espuma en la boca mientras continúa disparando mensajes desde el teléfono.
La frase que le coloca la parodia es suficientemente explícita: “Esta imbécil de Sumar se va a enterar”. No es una declaración real del ministro, sino el recurso humorístico utilizado para exagerar su conocida afición al enfrentamiento en redes.
Ada Colau encendió la mecha
El episodio real que alimenta la broma comenzó con Ada Colau. La exalcaldesa de Barcelona criticó la actuación del PSOE ante el problema de la vivienda y planteó que las fuerzas situadas a su izquierda no deberían continuar sosteniendo al Gobierno si no conseguían impulsar políticas más contundentes.
Puente respondió reivindicando su propia trayectoria política y rechazando recibir lecciones sobre quién es más de izquierdas. Al día siguiente continuó publicando mensajes contra la fragmentación del espacio político de Sumar y acabó provocando respuestas de dirigentes como Mónica García, Nahuel González o Tesh Sidi.
Y ahí es donde la sátira encuentra material de sobra. Porque para el Óscar Puente del vídeo, una crítica no termina cuando se responde. Termina cuando ya no queda batería. Vídeo vía TikTok: froilanespana
El ministro que no deja una notificación sin atender
Mientras otros miembros del Gobierno intentaban devolver la discusión hacia la vivienda, Puente continuaba respondiendo a quienes cuestionaban al PSOE. El diputado de IU Nahuel González llegó a contar que el ministro lo había bloqueado después de reprocharle cuestiones relacionadas con la gestión socialista. Europa Press
La parodia convierte esa hiperactividad digital en una enfermedad política ficticia: primero aparece una notificación, después otra respuesta, luego una contrarréplica y finalmente un ministro completamente fuera de sí que sigue escribiendo aunque el cuerpo ya le esté pidiendo abandonar X y beber un vaso de agua.
Quizá por eso hasta Tesh Sidi terminó ironizando públicamente con la idea de “expropiarle el móvil”. Europa Press
El vídeo solo lleva la escena un paso más allá.
En esta versión, no hace falta quitarle el teléfono.
Bastaría con esconderle el cargador.










