La presencia de la Esteban el pasado viernes en el programa de Santi Acosta y Bea Archidona, ‘De Viernes’, se saldó con un pelotazo de audiencia como llevaba tiempo sin conocer Telecinco: 18,7% y 1.130.000 espectadores. Una cifra tildada de ‘belenazo’ porque en la cadena mayor de Mediaset no recordaban ya un dato similar.
A cambio de esa cifra de audiencia, que llevó al nuevo espacio -producido por Mandarina- a liderar en la noche del viernes, Mediaset renunció a todo aquello que había venido pregonando en los últimos años. Es más, colocó alfombra roja a una de las ‘bichas’ de la etapa Vasile, la Esteban, crecida, criada y mantenida a la sombra del grupo italiano durante años. La Esteban volvía a casa, y no precisamente por Navidad, sino por la situación crítica que atraviesa la cadena de Fuencarral.
Pero no sólo entraba por la puerta Belén Esteban, sino su habitual cortejo de demandas, polémicas y acusaciones, que han vuelto a desembarcar en Mediaset como en otros tiempos. Las segundas partes nunca fueron buenas, reza el refrán. Pero en este caso, y ante el estado de desesperación que se vive en el grupo de origen italiano, todo valía. El resultado fue el esperado y ya hay pronóstico de que habrá Esteban para rato mientras el filón aguante.
Otro que tal, Jorge Javier Vázquez, mantiene un estatus similar, pero más rastrero. Porque Vázquez, que durante años se desgañitaba con proclamas, a la hora de la verdad continuó sacando el jugo a su contrato mientras otros -incluso ciertos amigos productores- eran expulsados a las supuestas TINIEBLAS… (al fin y al cabo, tenían agenda y contactos). Ahora Jorge Javier, que nunca ha conocido lo que es el frío más allá de los muros de Mediaset, sigue con su labor de zapa.
Y lo ha hecho protagonizando un cruce de bilis con Ana Rosa Quintana, que en estos momentos mantiene su propia pugna particular con los ‘mandarinos’ Revandería & Botello. A Jorge Javier le molesta que Unicorn, la productora de Quintana, cope espacios en Mediaset. No le sucedía lo mismo con sus antiguos amigos de La Fábrica de la Tele. Pero es que aquellos eran los suyos, claro.
Sin embargo, lo llamativo no es que Jorge Javier se erija una vez en oráculo, sino que -además de continuar parapetado bajo el manto, por ahora, de Alessandro Salem- ataque a los de dentro y, sobre todo, continúe siendo uno de los rostros de Telecinco a pesar de retrotraer a los tiempos del ‘vasilismo’.
En resumen, en la nueva Mediaset todo gira en torno a dos nombres de la vieja Mediaset.
Un ejemplo de cómo regresar a la casilla de salida.
Todo es un dejavu, la comunicación, la telebasura…
Seguiremos Informando…










