Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo uno de los principales retos de salud pública en España. En 2025, las enfermedades del sistema circulatorio fueron responsables del 25,7% de las defunciones registradas en el país, lo que supone que una de cada cuatro muertes estuvo relacionada con estas patologías. Dentro de este grupo, las enfermedades isquémicas del corazón fueron la causa más frecuente, con 26.711 fallecimientos.
Con motivo del Día Mundial del Corazón, que se celebra este martes 29 de septiembre, Cardioalianza ha presentado el manifiesto ‘Que ningún corazón se quede atrás’, una iniciativa que reclama una atención cardiovascular más preventiva, equitativa, coordinada, accesible y centrada en las necesidades de las personas. La organización de pacientes plantea diez compromisos para garantizar que el acceso a la prevención, el diagnóstico, el tratamiento, la rehabilitación y el seguimiento no dependa del lugar de residencia ni de las circunstancias personales.
La iniciativa coincide con la campaña internacional de la World Heart Federation (WHF), #NoPierdasElLatido, que este año pone el foco en la importancia de reconocer las señales de alarma y actuar ante posibles problemas cardiovasculares. A escala mundial, estas enfermedades continúan siendo la principal causa de muerte, con aproximadamente el 32% de las defunciones, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Diez compromisos para reducir las desigualdades cardiovasculares
El manifiesto plantea reforzar la prevención y el control de los factores de riesgo desde Atención Primaria, mejorar la detección precoz y la coordinación con Cardiología y garantizar el acceso a la rehabilitación cardiaca. También reclama una atención continuada después del alta, mayor atención a las cardiopatías congénitas y hereditarias y unos estándares mínimos comunes en todo el territorio, incluidas las zonas rurales. Entre sus propuestas también figuran incorporar la perspectiva de género y los determinantes sociales, facilitar la participación de los pacientes en las decisiones sobre su salud y mejorar los sistemas de información para medir tanto los resultados clínicos como el impacto de la enfermedad en la calidad de vida.
“España dispone de estrategias y herramientas para mejorar la salud cardiovascular. El reto ahora es que esos compromisos se traduzcan en cambios perceptibles para las personas”, ha señalado Tomás Fajardo, presidente de Cardioalianza. La organización considera que recibir un diagnóstico a tiempo, acceder a rehabilitación cardiaca o contar con un seguimiento adecuado no debería depender del código postal o de la situación socioeconómica, al tiempo que reclama que la atención sanitaria tenga en cuenta también las necesidades emocionales, sociales, familiares, laborales y económicas de quienes conviven con una enfermedad cardiovascular.
Seguiremos Informando…










