El regreso a la rutina tras el verano vuelve a poner de manifiesto uno de los problemas que afecta cada vez a más personas: el estrés. Seis de cada diez españoles aseguran que su nivel de estrés ha aumentado durante el último año, según el Estudio Sanitas de Salud Bucodental 2026, que analiza, entre otros aspectos, la relación entre el estrés y la salud de la boca. La vuelta a las jornadas laborales, los desplazamientos y la recuperación de los horarios escolares contribuyen a una acumulación de obligaciones que dificulta la recuperación y la desconexión.
Esta situación puede manifestarse a través de irritabilidad, problemas para desconectar al terminar la jornada, dificultades para dormir o tensión muscular. Sin embargo, sus efectos también pueden trasladarse a la salud bucodental. Entre las consecuencias se encuentran hábitos como apretar la mandíbula o rechinar los dientes, conductas que pueden pasar desapercibidas hasta que aparecen molestias.
El odontólogo de Sanitas Dental Antonio Longo advierte de que muchas personas no son conscientes de que aprietan los dientes hasta que comienzan a experimentar síntomas como cansancio mandibular al despertarse, dolor en las sienes o una mayor sensibilidad dental. Cuando esta tensión se mantiene durante semanas, puede provocar desgaste dental, recesiones gingivales o molestias en la articulación de la mandíbula.
La acumulación de tareas dificulta la desconexión
Más allá del número de responsabilidades, los expertos apuntan también a la forma en que estas se acumulan. La psicóloga de Blua de Sanitas Carla Álvarez Llaneza señala que mantener simultáneamente distintas cuestiones pendientes obliga a cambiar constantemente el foco de atención. Pensar en tareas domésticas durante una reunión, revisar mensajes de trabajo durante el tiempo personal o responder correos mientras se atienden otras obligaciones dificulta la desconexión y la recuperación mental.
Ante este escenario, Sanitas recomienda introducir pequeños márgenes entre las actividades, anotar los asuntos pendientes para evitar mantenerlos constantemente en la cabeza y establecer una transición entre el trabajo y el tiempo personal. También aconseja incorporar paseos diarios al aire libre y movimiento físico a la rutina. Los especialistas recuerdan, además, que cuando el estrés se mantiene en el tiempo, genera un malestar significativo o empieza a afectar al descanso, el trabajo o la vida cotidiana, es recomendable consultar con un profesional para identificar sus posibles causas y establecer estrategias adaptadas a cada persona.
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