“Crear y comunicar nunca han consistido únicamente en producir obras o transmitir mensajes. Son capacidades profundamente humanas que nos permiten interpretar la realidad y darle forma para compartirla con los demás. A través de ellas ampliamos nuestra manera de mirar y de comprender el mundo”.
Marta Perlado Lamo de Espinosa, decana de la Facultad de Comunicación y Artes, no solo da titulares como este en su discurso de apertura del curso en el campus de la Politécnica y Ciencias Sociales en Madrid-Princesa, sino que ofrece un viaje por sus más de treinta años en la Universidad Nebrija, donde, en el inicio, no había teléfonos móviles, internet no estaba al alcance de todos y la inteligencia artificial “pertenecía todavía al territorio de la ciencia ficción”. Eso sí, en el tránsito de tecnologías, técnicas y transformaciones de toda índole, la necesidad compartida de docentes y estudiantes es “exactamente la misma: comprender el mundo para encontrar un lugar en él”.
Con referencias a ‘La biblioteca de Babel’, el cuento de Jorge Luis Borges, y a ’24 Hrs in Photos’, la instalación de Erik Kessels, que imprime las fotografías subidas a la plataforma Flickr y las cuelga en una sala de exposiciones, Perlado constata la actual sobrecarga informativa o infoxicación que nos conduce a la siguiente paradoja: “Cuanta más información tenemos a nuestro alcance, más difícil puede resultar asimilarla y distinguir qué merece nuestra atención”.
Problema de exceso
Además de pasar de “un problema de acceso a un problema de exceso”, las últimas tres décadas han vivido la “mutación relativa” del ecosistema de los medios tradicionales que, más allá de la influencia de las redes sociales, “afecta a quién puede tomar la palabra y a la manera en que construimos la autoridad y la influencia”.
La decana de la Facultad de Comunicación y Artes, doctora en Ciencias de la Información y licenciada en la especialidad de Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Complutense de Madrid, pone de ejemplo de esta disrupción al diseñador Alejandro Gómez Palomo, que pone en marcha ‘Palomo Spain’ desde Posadas (Córdoba).
Un año después, la cantante Beyoncé aparece con una de sus creaciones en la fotografía que publica en su cuenta de Instagram para presentar sus mellizos. La imagen supera los cinco millones de “me gusta” en apenas seis horas. “Este caso de ‘Palomo Spain’ ilustra cómo la visibilidad puede preceder al reconocimiento institucional y contribuir, precisamente, a construirlo. Durante años, la autoridad antecede en buena medida a la visibilidad, pero hoy puede ocurrir a la inversa”, señala.
Dejar de lado las conversaciones cotidianas
En su lección ‘Crear sentido. La comunicación y las artes en un tiempo de transformación’, la docente de Nebrija, directora de la cátedra BelSilver Nebrija L’Oreal Group en Comunicación, Imagen y Bienestar en la generación Silver, y del Observatorio Nebrija-Presidentex en Responsabilidad y Transparencia Publicitaria, denuncia que cada vez hablamos menos: “Con la digitalización, muchas conversaciones cotidianas dejan de ser necesarias. Ya no preguntamos cómo llegar a un lugar; cómo compramos sin entrar en una tienda o cómo realizamos numerosas gestiones sin hablar con nadie”.
A su juicio, “hemos ganado comodidad, pero por el camino han desaparecido ocasiones para conversar”. Hablar no implica necesariamente una coincidencia en el tiempo. Para responder a la pregunta ¿qué significa hoy estar presentes ante los demás?, Marta Perlado Lamo de Espinosa alude a la campaña ‘Tenemos que vernos más’ creada por la agencia Leo Burnett para licores Ruavieja que lleva a otra cuestión: ¿cuánto tiempo nos queda realmente por pasar con las personas que queremos?
“Lo interesante de la propuesta creativa no es solo su capacidad para emocionarnos, sino la contradicción que hace visible: podemos estar permanentemente comunicados y, sin embargo, encontrarnos cada vez menos con quienes nos importan. La publicidad convierte así una reflexión sobre nuestras relaciones en una invitación muy sencilla: tenemos que vernos más”, afirma.
Más serenidad
Ante estas transformaciones, la decana de la Facultad de Comunicación y Artes anima a todos a prestar atención a las señales que empiezan a surgir entre los jóvenes que, “en medio de tanta aceleración”, anhelan “una mayor serenidad”.
“Nuestra función no puede limitarse a transmitir conocimientos ni a responder a las demandas profesionales de cada momento. La Universidad debe ser también un lugar desde el que pensar y comprender el mundo que estamos viviendo. Eso no significa que sepamos hacia dónde se dirige. A lo mejor podemos hacer algo más modesto: preguntarnos qué capacidades seguirán siendo necesarias para quienes tendrán que comunicar y crear en ese mundo”, opina.
Formar criterio, que “supone aprender a reconocer qué es lo que merece atención y con qué fundamento” —iniciativas de Nebrija como MediaLab o NIPHO convierten a los estudiantes en emisores de los temas que les preocupan—; apuntalar la investigación, como la desarrollada por el grupo INNOMEDIA que analiza la desinformación y la alfabetización mediática y digital; e impulsar la responsabilidadsobre lo que se comunica, como la adquirida por los locutores de Radio Nebrija o por los estudios del Observatorio Nebrija–Presidentex de Transparencia y Responsabilidad Publicitaria (RESPUB), son, en opinión de Marta Perlado Lamo de Espinosa, tres acciones que fomentan el compromiso de los estudiantes de Nebrija.
Balance del curso académico
Durante el acto de apertura del curso Luis Díaz, director general de la universidad, hizo un balance del ejercicio anterior. Desde la exigencia académica, la apuesta por la investigación, el enfoque internacional, y la adquisición por parte de los estudiantes del carácter Nebrija (“global y transversal, riguroso y aplicado, humanista y tecnológico, internacional y profesional, crítico y reflexivo”), a lo largo del curso 2025-2026 han cursado estudios oficiales en la Universidad 14.552 estudiantes en sus 44 grados, 63 másteres y 10 doctorados. Los alumnos provienen de 98 nacionalidades.
1.638 profesores e investigadores, pertenecientes a las 7 facultades y escuelas, 19 departamentos académicos, además de 448 profesionales de las diferentes unidades, servicios y secciones “apuntalan día tras día la pujante realidad de la Universidad Nebrija”.
Seguiremos Comunicando…










