En la Tierra a viernes, octubre 30, 2026

OBSERVATORIO MACLUCAN 2026

Sólo uno de cada tres españoles confía en las noticias que publican los medios de comunicación

EL 32,4% CONFÍA EN LOS MEDIOS; 64,8% SOLO A VECES Y 5,8% NO CONFÍA. 84% DECLARA HABER DETECTADO FAKE NEWS EN ALGÚN MEDIO DURANTE EL ÚLTIMO AÑO

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El 61,8 % de los españoles consultados confía solo «a veces» en la información publicada por los medios. El sesgo percibido, citado por el 53,4%, pesa más como motivo de desconfianza que la publicación de noticias falsas. El Observatorio MacLucan (MacLucan es una consultora estratégicva de Comunicación, Martketing y Tecnología) analiza qué significa esta credibilidad condicionada y cómo puede reconstruirse.

En resumen: el 32,4% confía en los medios; el 61,8% solo a veces y el 5,8% no confía. El 84,0% declara haber detectado fake news en algún medio durante el último año, una percepción declarada que no equivale a una auditoría de noticias falsas.

¿Confían los españoles en los medios de comunicación?

La confianza en los medios de comunicación en España no ha desaparecido. Lo que ha cambiado es la forma de concederla. Según el Observatorio 2026, el 61,8% de los encuestados asegura que confía «a veces» en la información que publican los medios. Un 32,4% responde que sí y un 5,8% afirma que no.

El dato dibuja una relación condicionada: el rechazo absoluto es minoritario, pero tampoco existe una confianza generalizada e incondicional. El periodismo conserva su papel informativo, aunque cada publicación debe ganarse credibilidad ante una ciudadanía expuesta a múltiples fuentes.

Esta distinción es esencial: «confiar a veces» no significa necesariamente verificar cada noticia ni dejar de consumir prensa. Es la expresión de una confianza que depende del contenido, el contexto y la experiencia individual

El sesgo pesa más que las noticias falsas

Cuando se pregunta qué genera más desconfianza, el motivo más citado es que los medios «están sesgados» (53,4%). La publicación de fake news aparece en segundo lugar (38,4%). La rapidez de las redes sociales (16,8%) y el lenguaje difícil de entender (12,8%) quedan bastante por detrás.

La pregunta permite seleccionar varias respuestas. Por tanto, los porcentajes expresan el peso de cada motivo entre quienes respondieron y no deben sumarse como si fueran categorías excluyentes.

La diferencia entre sesgo y falsedad importa. Una noticia puede contener hechos correctos y, aun así, despertar recelo por la selección de fuentes, el enfoque, el titular o la ausencia de contexto. El reto para las redacciones no se limita a publicar información verificable: también consiste en explicar sus decisiones editoriales y separar con claridad hechos, análisis y opinión.

¿Creen los ciudadanos que los medios saben combatir los bulos?

El 46,2% considera que los medios «están aprendiendo» a combatir las noticias falsas. Un 22,2% cree que sí saben hacerlo, mientras que el 19,8% opina que no y el 11,8% piensa que no les interesa.

La respuesta más frecuente reconoce un proceso de adaptación, pero no avala todavía su resultado. Combatir la desinformación exige verificación, pero también una política visible de rectificaciones, explicaciones comprensibles y capacidad para responder con rapidez sin sacrificar el rigor.

El estudio mide opiniones sobre la capacidad de los medios, no audita sus protocolos ni determina su eficacia real. La lectura es de percepción social: existe un margen considerable para demostrar cómo trabajan las redacciones ante los bulos.

¿Cuántos españoles dicen haber detectado fake news en los medios?

El 84% de los encuestados afirma haber detectado que algún medio difundió fake news alguna vez (55,6%) o muchas veces (28,4%) durante el último año. Solo el 16,0 % declara no haberlo notado nunca. En los resultados estratificados, el porcentaje conjunto llega al 85%.

Esta es una cifra sobre detección declarada, no una medición de la proporción real de noticias falsas publicadas. La encuesta no verifica individualmente los casos recordados por los participantes. Confundir percepción con incidencia real conduciría a una conclusión que los datos no permiten.

Su valor para entender la credibilidad es, precisamente, que esa percepción está muy extendida. Un medio necesita que sus correcciones sean encontrables, que sus fuentes resulten comprensibles y que sus estándares sean visibles si quiere reducir la distancia entre el trabajo periodístico y la confianza de su audiencia.

¿Cómo influyen la IA y la emoción en la credibilidad?

El contexto tecnológico añade nuevas preguntas. Ante la cuestión de si los medios usan IA para modificar la realidad, el 19% responde «mucho» y el 48% «algo»: un 67% en conjunto. Se trata, de nuevo, de una creencia de los encuestados, no de la constatación de una práctica generalizada.

El 49,8% considera que la opinión pública está más influida por la emoción que por los datos; un 16,4% piensa que dominan los datos y un 29,6% atribuye igual peso a ambos. Son resultados de percepción sobre la influencia, no una prueba causal sobre cómo se forman las opiniones.

En este entorno, la transparencia editorial cobra una dimensión adicional: identificar materiales generados con IA cuando proceda, explicar las verificaciones y evitar que el formato confunda opinión, recreación y hechos.

¿Qué deberían hacer los medios para recuperar la confianza?

Los resultados apuntan a cinco prioridades editoriales: explicar qué se sabe y qué no se sabe; diferenciar información y opinión; mostrar fuentes y criterios cuando sea posible; corregir errores de forma visible; y escribir con un lenguaje que aporte contexto en lugar de multiplicar el ruido.

No son medidas probadas causalmente por esta encuesta, sino recomendaciones estratégicas que MacLucan deriva de las preocupaciones declaradas. La principal conclusión del bloque es que el desafío no consiste solo en combatir la falsedad, sino en reconstruir la confianza en los procesos y las intenciones del periodismo.

Los medios no necesitan que se les crea por defecto. Necesitan ofrecer razones reconocibles para resultar creíbles.

Metodología del Observatorio

El Observatorio MacLucan 2026 se apoya en una encuesta cuantitativa a 1.000 personas, con segmentación por edad y género, según el documento general del estudio. En la documentación revisada no consta una ficha técnica completa con fechas exactas de campo, método de captación, cuotas, factores de ponderación, tasa de respuesta o margen de error. No se atribuye un margen de error no documentado. Los porcentajes se presentan como resultados de la encuesta y las interpretaciones se identifican como análisis editorial de MacLucan.

Seguiremos Comunicando…

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