La campaña de Babaria La vida en Cebolla ha generado una conversación tan amplia en redes sociales que ni los informativos han podido escapar de ella. Desde quienes quieren saber sobre las propiedades del champú, hasta quienes sugieren que le aumenten el sueldo a los creativos, en miles de post se ha convertido en el tema principal. Y es que cuando un buen relato conecta con el orgullo de un pueblo, todo son ventajas.
Esta coincidencia entre el nombre del producto y el de un municipio toledano se ha convertido en una campaña que busca reforzar la identidad de la marca a través de la autenticidad, la cercanía y las historias reales. Con La vida en Cebolla, la compañía deja de poner el foco en el producto para dar protagonismo a las personas y a una forma de vivir que conecta con su filosofía Sun Lover. Silvia Muñoz, directora de Marketing de Babaria, y de esta campaña, explica a PRNoticias que “el nombre nos abrió la puerta, pero el espíritu de su gente es lo que nos une de verdad”.
La iniciativa supone un paso más en la estrategia de comunicación de Babaria alrededor de su Champú de Cebolla. A través de cuatro piezas audiovisuales, la marca retrata el día a día de los vecinos de Cebolla, con la participación del creador de contenido Iban García, y traslada la campaña también al entorno físico con una verbena popular que reunió a más de 300 personas.
En conversación con PRNoticias, Silvia desgrana las claves de esta apuesta: por qué elegir a ciudadanos reales frente a actores, cómo utilizar el marketing de influencia para ampliar audiencias y qué indicadores permitirán evaluar el impacto de la acción más allá de las visualizaciones, incluyendo la conversación generada, la conexión con los consumidores y la evolución de las ventas.
¿En qué momento visteis que esa coincidencia podía convertirse en una idea creativa capaz de construir marca?
Nuestro champú de cebolla es uno de nuestros activos más singulares y sorprendente, y nos gusta utilizar ese factor sorpresa también en comunicación. El match siempre había estado ahí. Lo que cambió fue nuestra manera de mirarla. En este caso, más allá de que el nombre del pueblo coincidiera con uno de nuestros productos más virales, vimos que compartíamos algo mucho más importante: una forma de vivir. La gente vive en la calle, sale a la fresca, se reúne en la plaza, en el bar, en la peluquería o en el campo de fútbol, con una vitalidad, cercanía y optimismo enormes. Eso conecta con lo que es Babaria y con lo que llamamos ser Sun Lover. No teníamos que enseñarles nada, porque ya lo eran. El nombre nos abrió la puerta, pero el espíritu de su gente es lo que nos une de verdad, son esas ganas de vivir. El champú solo fue la excusa.
¿Qué puede aportar una persona real a la comunicación de una marca que no consigue una campaña publicitaria convencional?
Aporta autenticidad y mucha vida. Un actor puede interpretar a una peluquera de pueblo, pero Pilar Campos tiene sus propias historias y una espontaneidad que no se puede escribir en un guion. Y su madre, Pili, que forma parte de la asociación de teatro local, también tenía mucho que contar, ¡una grande! Para nosotros estaba claro que el pueblo no podía ser un decorado: los vecinos tenían que ser los protagonistas, de hecho, son los protagonistas. Si queríamos hablar de vitalidad y ganas de vivir, ¿quién mejor que ellos para contarlo? Luego llegas allí y te encuentras con Brigi, Manoli y Mª Carmen, de la Asociación de Mujeres Pensionistas y la Asociación de Jubilados, que hasta nos trajeron mermelada de higos casera. Con Jacinto, uno de los agricultores del pueblo. O con Dioni, presidente del Torpedo 66, Nacho, del equipo técnico, y los jugadores, que compaginan sus trabajos con los entrenamientos para mantener vivo el club. Y por supuesto Silvia, la alcaldesa, que nos dijo que sí desde el minuto uno y nos abrió las puertas del pueblo. Son sus historias y esos pequeños gestos los que hacen que todo tenga verdad. Babaria estaba allí para acompañar, cuidar y celebrar, no para ponerse por delante de ellos. Si hubiéramos hecho un casting, no habría salido mejor.
¿Qué papel juega el creador de contenido en una acción como esta?
A Iban ya le teníamos echado el ojo porque nos gusta mucho su forma de comunicar y esa energía tan suya, que conecta muy bien con Babaria. Cuando surgió la idea de esta campaña, lo tuvimos claro: era perfecto para hacer de puente entre el pueblo y la audiencia. Su terreno natural es la conversación con la gente, y queríamos precisamente eso, que conectara con los vecinos y les ayudara a mostrarse tal y como son, sin quitarles protagonismo. El papel de Iban fue abrir las puertas y hacer de puente entre el pueblo y la audiencia. Como comentamos, lo elegimos por su manera de comunicar y por su energía, que es muy Babaria. Además, su terreno natural es la calle y la conversación con la gente. Su comunidad va más allá del público de belleza, y eso nos permite llegar a personas que quizá no siguen habitualmente este tipo de contenidos. Pero lo más importante es cómo ha conectado con los vecinos, desde el cariño y la cercanía. Su humor no les quita protagonismo, sino que les ayuda a mostrarse tal y como son. Y eso era justo lo que buscábamos: reírnos con ellos y compartir esa forma de disfrutar de la vida.
¿Qué buscabais conseguir con la verbena popular y qué importancia tiene que la comunidad participe en lugar de limitarse a aparecer en los anuncios?
Nosotros propusimos terminar con un pregón en la plaza, como una forma de agradecer al pueblo que nos hubiera abierto sus puertas y compartir con los vecinos algo más que un rodaje. Y fue la alcaldesa quien convirtió esa idea en toda una celebración: movilizó a los vecinos, puso un DJ, la banda de música y hasta unos pinchos de tortilla, con cebolla, por supuesto. No imaginábamos que tendría tanta acogida. Se reunieron más de 300 personas y nosotros nos sumamos regalando producto y haciendo una rifa de tres packs que gustó mucho a los vecinos. Lo bonito fue que no se quedó en algo que una marca había organizado en un pueblo, sino que ellos lo hicieron suyo. No solo protagonizaron la campaña: también decidieron cómo celebrarla. Y eso refleja mucho mejor esa vitalidad y esas ganas de compartir que queríamos contar. Además, todo el equipo pudimos compartir ese broche final después de dos jornadas muy intensas de trabajo. Fue el momento de dejar de rodar y vivir con ellos esa alegría que queríamos contar. Y todo esto ha sido posible gracias a nuestra agencia creativa, Maart, a la productora Crush y a todos sus equipos. Hemos compartido esa energía y esa vitalidad tan Babaria, y hasta hemos convivido en el hostal del pueblo. No solo fuimos a contar «La vida en Cebolla», porque durante esos días también la vivimos con ellos.
Más allá de las visualizaciones y el alcance, ¿cómo será la medición para saber si esta campaña ha conseguido reforzar la imagen de Babaria y su conexión con los consumidores?
Más allá de cuántas personas la hayan visto, nos importa qué conversación genera y si nos ayuda a crear comunidad alrededor de Babaria. No es solo que se recuerde el vídeo o el champú, sino que se entienda un poco mejor cómo somos como marca: cercanos, vitalistas y con ganas de disfrutar de la vida. También nos importan mucho las reacciones de la gente del pueblo y de los propios protagonistas. Después de lanzar los vídeos, Pili, la peluquera, nos escribió: «¡Nos encanta! ¡Salimos bien guapas!». Ese tipo de mensajes no sustituye a los datos, pero sí nos dice algo importante: que quienes nos abrieron sus puertas se reconocen en lo que hemos contado y están contentos con el resultado. Y, por supuesto, también miramos las ventas del champú. Hemos tenido roturas de stock en TikTok Shop y Amazon, y veremos cómo evolucionan las rotaciones en el punto de venta, porque todavía es pronto. Son señales positivas, aunque por sí solas no nos permiten medir cuánto se ha reforzado la imagen de marca ni atribuir todo el resultado a la campaña. Nos interesa ver las dos cosas: la conexión que estamos construyendo y cómo se traduce en interés y compra.
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