La jornada laboral termina, pero las preocupaciones profesionales continúan. Las decisiones pendientes, los problemas del equipo o los resultados que deben presentarse al día siguiente pueden seguir ocupando la mente durante el tiempo de descanso. Esta dificultad para desconectar es una de las realidades que afectan a quienes ocupan puestos directivos y que, cuando se prolonga, puede derivar en burnout o desgaste laboral sostenido.
Con motivo del Día Internacional de Concienciación sobre el Estrés, que se celebra el próximo 4 de noviembre, MyBrain, centro especializado en salud cerebral, pone el foco en los riesgos de la sobrecarga laboral entre quienes lideran equipos. La presión por los resultados, la coordinación de personas y la dificultad para delegar pueden convertir la responsabilidad profesional en una disponibilidad permanente, reduciendo las oportunidades de recuperación.
Esta situación puede agravarse en el caso de las mujeres directivas, que a las exigencias del liderazgo suman, en muchos casos, una mayor presión para demostrar su capacidad profesional, barreras de género y una distribución desigual de las tareas domésticas y de cuidados. El resultado es una acumulación de responsabilidades que puede incrementar el riesgo de desgaste. «Quien dirige un equipo puede sentir que desconectar supone dejar algo desatendido», explica el director médico de MyBrain, el doctor Francisco Mira.
Cinco señales para identificar el desgaste laboral
Entre las principales señales de alerta figuran levantarse sin haber recuperado la energía, experimentar dificultades para concentrarse, mostrar más irritabilidad de lo habitual y continuar pendiente de los asuntos profesionales durante el tiempo libre. También puede aparecer una pérdida de motivación y un distanciamiento progresivo respecto al trabajo. Aunque estos síntomas no permiten identificar por sí solos un burnout, sí pueden advertir de que la carga laboral está afectando al bienestar.
Para prevenir esta situación, MyBrain recomienda establecer prioridades asumibles, ajustar las cargas de trabajo, garantizar descansos y reducir las interrupciones innecesarias. En los puestos directivos también resulta fundamental aprender a delegar, delimitar las situaciones que requieren intervención y pactar horarios y tiempos de respuesta. Cuando el agotamiento y las dificultades de concentración se prolongan, los especialistas aconsejan buscar apoyo profesional. Entre las posibles herramientas complementarias se encuentra la estimulación transcraneal por corriente directa (tDCS), una técnica no invasiva cuya evidencia es más sólida en el tratamiento de la depresión, mientras que su aplicación al estrés crónico y la fatiga cognitiva continúa en investigación.
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