Desde hace meses, el presidente de Prisa ha ido moviendo fichas de cara a un posible cambio de Gobierno con la llegada de un Ejecutivo de tinte conservador. Al mismo tiempo, ha soltado lastre de nombres ligados a un clan concreto que presume de cercanía con el Gobierno de Sánchez, pero que vela por sus propios intereses. Una maniobra que se activó cuando Ourghoulian se negó a meter a Prisa en una nueva televisión.
Y ahí comienzan dos versiones de la historia. Los afectados por la ‘purga’ alegan que Ourghoulian se ha ‘derechizado’ y que responde a una estrategia bajo presión de otro accionista de Prisa, Havas, propiedad del empresario francés Vicent Bolloré, de ideología conservadora. Sin embargo, la versión cojea si se tiene en cuenta que dicho accionistas ya se encontraba cuando el Grupo estaba en línea con los intereses de dicho clan gubernamental. Pero, sobre todo, porque Ourghoulian siempre ha tenido claras sus prioridades: hacer negocio.
Por eso no deja de resultar curioso observar cómo, ahora y de repente, los expulsados de Prisa por lo que los cercanos a Ourghoulian consideran ‘golpismo’, han descubierto a un accionista que sirve como coartada (Bolloré) y la vinculación del presidente del Grupo con el fondo Amber Capital. “Nunca les molestó cuando partían el bacalao aquí”, aseguran fuentes de Prisa, que recuerdan cómo algunos de aquellos rebeldes hoy andan en las mismas con cierto empresario argentino que juega a múltiples barajas.
Cada uno tiene su versión, claramente interesada. Pero, en lo que respecta a Prisa, a nadie le ha sorprendido que Ourghoulian ande templando gaitas con unos y otros de cara al 29-N. Es lo que ha venido haciendo -con Moncloa- desde que entró en la cúpula de Prisa. Y con unas elecciones generales tan peculiares como las que se avecinan, más.
Por lo pronto, el presidente de Prisa anda ocupado en que sus medios principales -‘El País’ y la SER- no se escoren excesivamente. Ourghoulian es consciente de que la línea de ambos es progresista y no espera asustar a su público natural. Pero también sabe que no es el momento de meterse en un activismo sanchista.
A pesar de ello, y de las campañas montadas por algunos exdirectivos y antiguos asalariados expulsados del Olimpo de Prisa, no ha pasado desapercibido el hecho de que la filtración de los audios del accidente de Urda tuvo como principales destinatarios a medios del Grupo.
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