Los optistas dicen que “aquí nunca pasa nada” y lo dicen incluso después del Debate del martes en el Congreso de los Diputados sobre el “Plan Ibarreche”. Pero, tras ver y oír lo que vos y oímos, sobre todo lo que se votó, los optistas deben meditar. Porque ahora la pregunta es muy sencilla: bueno ¿y ahora qué? Analicemos los supuestos posibles:
- Que el PNV y sus “compañeros de viaje” no acepten ni acaten lo que se aprobó mayoría aplastante en el Congreso y decidan seguir adelante “pase lo que pase”. Que será lo más natural, lo que vienen manifestando y lo que puede aprobarse hoy en las Instituciones vascas. Eso conduciría, antes o después, a un enfrentamiento entre el Estado español y la Autonomía vasca. Porque ni siquiera unas elecciones anticipadas enfriarían el problema, tanto si gana mayoría absoluta el PNV y sus aliados, como si ganan los “constitucionalistas”. ¿Se aginan ustedes una Euskadi con mayoría absoluta de nacionalistas? Pero también, ¿se aginan ustedes una Euskadi con el PNV arrojado del poder y en la oposición?… ¿Y se aginan un REFERENDUM ilegal y anticonstitucional? Está claro que después del Debate ya hay otra vez sobre el tapete dos Españas. En este caso: una España que no está dispuesta a que se rompa el Estado de Derecho actual y la Unidad de España, que ni se siente ni se quiere ser España. Y eso de las “Terceras Vías” recuerda mucho a aquella “Tercera España” que quisieron inventarse algunos en 1936.
y 2. Que el PNV y sus aliados, visto lo visto en Madrid, se decidan a empezar de cero y reconducir la situación la vía constitucional y el consenso de todas las fuerzas políticas. O sea, encerrarse en el Parlamento vasco y redactar otro “Plan de reforma del Estatuto” que pudiera ser aceptado las Cortes Generales españolas. ¿Ustedes se lo creen a estas alturas de la película? Pues, nosotros tampoco. Aunque nunca hay que perder la esperanza o que pase como dice el refrán, que “el miedo guarde la viña”.
EQUIPO SÉNECA










