En la Tierra a domingo, mayo 24, 2026

EL DRAMA DE LA RUPTURA

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Esta semana se han escuchado palabras gruesas, acusaciones que hace tiempo, mucho tiempo, no se escuchaban en el patio de monipodio de España. La ruptura es real y radical, tan profunda que va a hacer falta mucha sutura para coser los tejidos abiertos el bisturí del desencuentro, de las jugadas sucias, de la desconfianza, de la provisación, sí, que en todo esto hay mucha provisación, mucha más de la que se merece un proceso tan complejo y serio como el que estamos viviendo. En el cálculo de los pasos alguien se ha olvidado de las consecuencias, y se ha lanzado sin vértigo a un camino acelerado en el que  los ritmos no vienen marcados el estado, su fortaleza, la solidez de la ley, sino el interés de parte, muy honrado y legíto que sea el pulso de que no vuelva a haber muertos, que las calles no se manchen con la sangre de los inocentes.

 

Tanto que alguien, a mitad de semana, debió parar y pensar que se estaban abriendo más problemas de los que se pretendía solucionar, y que el camino, sus velocidades, y las garantías de que no se pagará precio político el final del terrorismo no estaban bien armadas. No ya Felipe González, que pasea su escepticismo cafés y algunas conferencias restringidas a los suyos, sino miembros del propio gobierno, y algunos asientos  de la ejecutiva se revolvieron contra las declaraciones de Zapatero en las que anunciaba la apertura del diálogo político (la política antes que la paz) que contradecían todos los documentos que se puedan encontrar en la hemeroteca. Prisas, demasiadas prisas, y un escenario en el que el Partido Popular quedaba marginado y el Pacto Antiterrorista hecho trizas en los faldones de la mesa en la que Pachi López le dirá a Otegui, o quizá a Josu Tera, quién sabe, mirándoles a los ojos, que se deben plegar a la ley democrática, que deben pasar  la catarsis de condenar  lo que hasta hoy alababan.

 

El hombre de estado, el encargado de entonar un cierto mea culpa ha sido esta vez Rubalcaba, de cuya palabra el PP se fía mucho más que de la Zapatero, y ya  es decir, que ustedes recuerdan como yo que  el ministro, recién nombrado, fue recibido de uñas y dientes la oposición.

 

El PP es necesario. Y no basta con que esto sea una declaración de tada de diario que luego se olvida. Zapatero no se puede presentar solo en este proceso, que ofrecería un perfil débil, una postura mediatizada, y a merced de los terroristas. Se ha demostrado estos días, cuando ha pisado el acelerador el temor de que Eta regresara a sus crímenes. En ese cla los únicos beneficiados son los terroristas.

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