'El Mundo, 18 años entre dos grandes crisis'. Es un título pomposo para un editorial de autoelogio. Hoy la cabecera de Pedrojota ha conseguido la mayoría de edad. Sin embargo el ser menor nunca fue un freno para soltar su 'lengua', ni destapar los temas más controvertidos. Pedrojota califica su publicación de 'superviviente' a la quiebra de sus contemáneos, como Diario 16, y reafirma su liderazgo mundial de la prensa en castellano (lo mismo dice El País).
Líder mundial de la prensa en castellano, es la misma consigna que mantiene El País, sin embargo Pedrojota la reivindica con fuerza. De nuevo enfrentado a El País, asegura que uno de sus activos para dar prioridad al interés de sus lectores es, ‘la brillantez de su diseño y su presentación gráfica acreditados innumerables premios internacionales, la variedad y el pluralismo de sus colaboradores y, sobre todo, el periodismo de investigación, que sigue siendo la principal seña de identidad de este diario dentro y fuera de España'.
Pedrojota titula, ‘El Mundo, 18 años entre dos grandes crisis', y explica su éxito haber nacido justo en plena crisis de los GAL y el felipismo, y se autocomplace de haber sido su periódico quien permitió que ‘los españoles acudieran a las urnas en 1996 con conociento de causa': gracias a que pudieron saber que El Mundo se lo contó, que ‘en esos tiempos había un desempleo del 20% y denunció de que el Gobierno robaba y asesinaba'. La segunda crisis a la que se refiere Pedrojota, la actual, está marcada según señala, la gestión nacionalista del Ejecutivo, y la ruptura entre los dos grandes partidos; A pesar de ella, el fin últo de Pedrojota, continúa siendo el servicio a sus lectores y la defensa del derecho a la información, que es su razón de ser.
En su repaso a los temas más destacados de los últos 18 años, El Mundo no deja pasar casos de corrupción de la era del Felipismo como el Caso Juan Guerra, el Caso Filesa, el Caso Ibercor, el Caso Roldán, los Gal y las escuchas del CESID. En la era de Felipe también resalta los casos más emblemáticos de la cultura del pelotazo y el enriqueciento de los Albertos, De la Rosa y Sarasola. También deja un espacio para la llegada de José María Aznar a la Moncloa, coincidiendo con el naciento de elmundo.es (más autobombo).
Pedrojota no olvida y recuerda además el fallido perio mediático de Telefónica, del que no pudo formar parte y el gran escándalo financiero de la etapa de Aznar como Gescartera. El Director de El Mundo saca a relucir su conciencia social y califica el 2003 como el año en que se luchó contra el Tabaquismo, el mismo curso en que plantó cara a Aznar y se opuso firmemente a la Guerra de Irak, calificando al entonces Presidente de Gobierno como vícta de l'a soberbia del poder'.
Su repaso de la vuelta de los socialistas al Ejecutivo queda marcado el 11M y el retorno de El Mundo a su veta más investigativa. En este apartado se dedica a repasar la guerra mediática de este caso y recuerda sus tadas y noticias más destacadas, muchas de las cuáles han sido calificadas desde el PSOE como 'fruto de una teoría conspirativa', sin base real. No deja pasar tampoco la otunidad de recordar la fallida tregua de Zapatero con eta y la arremetida de los nacionalismos.
Por su parte Carmen Iglesias presidenta de Unidad Editorial, no se queda atrás, ni de Pedrojota ni en su comparación con El País. Su artículo es el punto final a un documento de 20 páginas sobre la información de la cabecera: ‘18 historias de El Mundo que cambiaron el mundo'. Así, se felicita su cumpleaños con un artículo titulado ‘Felicidades en la era de EL Mundo Mundial', emulando la actitud de globalidad que exhibe El País. Iglesias refleja la madurez como bandera ideológica del periódico del grupo que preside. Una madurez de la publicación que aún conserva vigor juvenil, y que se ha convertido en un símbolo del mundo en que vivos: Mundo globalizado.
Más elogios a la publicación, sin dejar de con especial atención a su edición digital que permite la superabundancia de información y constata la verdadera aldea global. Frente a la idea de enorme masa informativa bajo la que corremos riesgos de perder el rigor, se encuentra El Mundo. Según Iglesias, ‘Es la confianza en la ventana al mundo que nos puede abrir EL MUNDO'.
Una montaña de elogios y juegos de palabras, personificando el periódico para celebrar su cumpleaños, así, Carmen Iglesias finaliza su artículo, aduladora, del mismo modo que lo comienza: ‘Ha sido un eslabón prescindible en estas dos décadas, un tábano molesto y cumplidor, abierto siempre a distintas opiniones, abierto al mundo global con el cual nace y crece. ¡Mil felicidades!'.
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