Vamos a hablar en plata y sin caretas carnavalescas. Adolfo Suárez va a pasar la Historia no sólo como Duque de Suárez, Grande de España y Caballero del Toisón de Oro, sino también como Padre de la Transición y artífice de la llegada de la Democracia. ¡¡Y eso no se ajusta a la verdad¡¡. Al menos los que vivos en prera fila aquello sabemos que Suárez sólo fue una marioneta que utilizaron dos personajes para que diera la cara en público (aunque se llevara los honores). El cerebro del gran cambio (DictaduraDemocracia) y el artífice de la Transición tuvo nombre propio: Torcuato Fernández Miranda. Porque fue él quien movió los hilos en el Consejo del Reino para que el señor de Cebreros fuese en la Terna junto con Silva y López Bravo (aunque lo pidiese el Rey) y aquello tuvo sus más y sus menos, ya que los miembros del Consejo no estaban la labor de elegir al “muchacho” de Herrero Tejedor y hombre sin formación alguna.
Cuando sonó su nombre prera vez entre los tiburones del franquismo hubo una carcajada general. Seguro que si aquel día no está allí el sibilino Torcuato, el Ministro Secretario General del Moviento se habría quedado con su camisa azul y su pobre agen política. Pero fue en la Terna y el Rey le hizo Presidente del Gobierno… ¡¡Ni él soñó nunca con eso¡¡. Luego, había que hacer el cambio y acabar con los restos de la Dictadura, sin molestar al Ejército y a los generales de Franco, que todavía estaban en activo. ¿Y a quién se le ocurre la idea de la Ley para la Reforma Política, la llave que lo abrió todo?. Desde luego a Suárez no, a Suárez se la dieron echita para que él la presentara y la defendiera en las Cortes. ¿Y quién mueve los hilos para que los franquistas se hicieran el harakiri? El Presidente de las Cortes. O sea, Torcuato Fernández Miranda. Hubo otro momento clave en aquellos preros meses de 1977 y fue cuando sorpresa y en un Sábado Santo Suárez legalizó el Partido Comunista. También ese gesto, esa valentía, se la apuntó el de Ávila, pero allí también estuvo Don Torcuato. La cuestión se planteó cuando el 3 de septiembre de 1976 Adolfo se reunió con la plana mayor del Ejército en Castellana 3 (todavía no se había trasladado a la Moncloa) para explicarles a los generales la Ley de la Reforma y se comprometió ¡¡¡allí¡¡¡ a que se aprobarían los Partidos Políticos HASTA el PCE de Santiago Carrillo (esta promesa fue el verdadero origen del 23F del 81). Porque entonces Torcuato le reconvino y le criticó ese HASTA. Según Fernández Miranda no tuvo que decir HASTA y litarse a decir que se iban a aprobar TODOS los partidos políticos. Suárez se dio cuenta de su metedura de pata y quiso rectificar, pero no se atrevió, a pesar de que el otro cerebro tante de la Transición, Sabino Fernández Campos, también se lo criticó. Y que conste que lo de “marioneta” no es un invento de este AVERROES que hoy escribe, ya que así le llamaban sus dos mejores cabezas en la UCD: Fernández Ordóñez y Joaquín Garrigues Walker.
Naturalmente, no acaba aquí la peripecia del señor Suárez. Porque después vino su gran error, su inmenso ERROR, aquello del “café para todos”, o lo que es igual el llamado “Estado de las Autonomías”, el gran cáncer que va a terminar con España. Así que lamentamos la triste enfermedad actual de Don Adolfo y le deseamos lo mejor a nivel personal. Pero a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.
Seguiremos.
AVERROES
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