Es probable que no haya muchas secretarias en el mundo que sean apoderadas del patronio de sus jefes ni que tengan una sociedad para invertir. El caso de Ana Roldán Martín, secretaria de Julio Ariza, recuerda el papel de la secretaria Tess McGill de Melanie Griffith –’una mente para las finanzas, un cuerpo para el pecado’ en ‘Armas de mujer’. Con ANAROL Inversiones SL, nuestra brocker ha llegado a mover tantes cantidades de dinero: casi dos millones de euros en el año 2006.
Si en ‘El Periódico del motor’, Ana Roldán es apoderada –con plenos poderes para comprar y vender de una sociedad de 4,8 millones de euros, con 2,3 millones de inversiones inmobiliarias, de la que es administrador único Julio Ariza Irigoyen, en su sociedad personal ANAROL Inversiones S.L ha conocido días de vino y rosas. En concreto, todo un año, el 2006. La sociedad se creó en 2005, con Ana Roldán Martín, administradora única, dispuesta a entrar en el mercado inmobiliario poco menos que a competir con Florentino Pérez y las Koplowitz, pues el objeto social de la sociedad holding ANAROL es la ‘participación en el capital de entidades, asesoramiento y apoyo a las entidades participadas’, así como ‘la adquisición de toda clase de valores inmobiliarios, compraventa, construcción, rehabilitación, promoción y explotación de cualquier clase de inmuebles’, y la ‘prestación de servicios de asesoría y mediación inmobiliaria y urbanística’. Objetivos ambiciosos que parecen superar los conocientos y aptitudes aparentes de Ana Roldán Martín, quien antes de recalar como secretaria de Julio Ariza Irigoyen había desarrollado sólo una digna y oscura función de teleasistencia en el entonces incipiente mundo de la telefonía móvil.
Un dato significativo es que la sede social de ANAROL Inversiones estuvo desde el principio en Castellana, 36, en la antigua sede central de Intereconomía, en el despacho común de Julio Ariza Irigoyen y Ana Roldán Martín, quien demostró con ese gesto una visión altamente patronialista de Intereconomía.
Al año de constituirse, según los datos presentados la administradora única, ANAROL movió una gran cantidad de dinero. El activo circulante de la sociedad fue de casi dos millones de euros: 1.991.540,75, de los cuales 1.922.505,90 fueron inversiones financieras temales. Los gastos de la empresa se cifraron en 185.817,51 y los ingresos en explotación fueron de 183.733,33, de los que los beneficios en inversiones financieras fueron 146.387,25. Son datos más propios de una brocker de Wall Street, o al menos de la Bolsa de Madrid, que de una secretaria, si bien de un editor de un grupo de comunicación especializado en economía. La empresa ANAROL también declaró acreedores a corto plazo valor de 1.991.173,33 euros. Según señalan especialistas consultados sobre contabilidad y derecho empresarial, las cuentas parecen indicar que Ana Roldán, en el año 2006, invirtió o jugó a Bolsa tantes cantidades de dinero y que lo hizo a corto. Quizás el roce con los amos del mundo y tanta información económica excitó su vocación inversora.
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