viernes, 17 septiembre, 2021

EL GOBIERNO PRETENDÍA VENDER LA REBAJA Y SE QUEDA EN LAS BURLAS DE LA LAVADORA

Moncloa centrifuga a Sánchez con la mala gestión mediática del recibo de la luz

SUSANA DÍAZ APROVECHA EL CAOS DE TITULARES PARA CRITICAR LA MEDIDA

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Poco tiempo le ha faltado a la candidata a las primarias del PSOE por Andalucía, para tirarse a la yugular de Pedro Sánchez. Y esta vez, Susana Díaz lo ha hecho aprovechando el monumental desastre de comunicación, con la supuesta rebaja del recibo de la luz. La andaluza ha tachado de “injusta” la medida y ha propuesto su modelo para bajar la tarifa a familias y negocios. La factoría monclovita generó tal expectación antes de aprobar la iniciativa que en lugar de vender bondades ha generado una oleada de críticas. La vicepresidenta Carmen Calvo intentó derivar el debate con la grotesca afirmación de que el “tema” no era la hora de planchar, sino quién planchaba. Más polémica, más zascas. Hasta en los conciertos ya se despide al público antes de las 12 para “poder llegar a poner la lavadora”.

La factoría monclovita, lejos de enderezar el desastre de gestión de la nueva normativa, cada día sumaba una nueva metedura de pata. Primero, que se ayudaba a las familias si su consumo eléctrico se producía en determinadas horas; después, que no era para tanto: poco más de 30 euros al año; entremedias, que la medida no era por el ahorro si no por construir hábitos sostenibles.

En la vorágine del guirigay y con las eléctricas molestas por culparlas de ser las “malas”, el Gobierno no convence a nadie. Los memes se suceden y las críticas se multiplican hasta el punto de que la ministra de Transición Ecológica en una rueda de prensa digna de recordar, contesta cuántas lavadoras se tienen que poner a la semana y a qué hora.

Nunca la lavadora tuvo más protagonismo en España y nunca han centrifugado tanto a Pedro Sánchez con un asunto con el que pretendía cumplir con sus socios de Podemos. Pero la polémica del recibo de la luz subía en decibelios, con la factoría monclovita incapaz de parar su deriva. En una decisión a la desesperada, la vicepresidenta Carmen Calvo pretende zanjar el asunto y, lejos de ello, lo agrava con su mítica intervención ante los medios, en la que asegura que el tema no es la lavadora o la plancha, si no quién lava o plancha.

Pensaron los responsables de comunicación del Gobierno que, una vez más, el debate feminista llevaría el desastre por otros derroteros, pero lejos de ello, las burlas se multiplicaron hasta el punto de colarse en todos los debates y conversaciones. Hasta el cantante Pitingo, en su actuación en Madrid, hace unos días, despedía al público antes de las 12 de la noche “porque hay que poner la lavadora”…

Susana Díaz se ha subido encantada al carro de las críticas a Sánchez y ha tachado de “injusta” la medida.  «Cuando volvamos al gobierno andaluz» pondrá en marcha una «transformación energética de Andalucía» y lo hará «a través del almacenamiento energético con bolsas públicas de energía para bajarle el precio a familias, comercios y negocios», según recoge Voz Populi.

El lavavajillas amenaza con ser el protagonista de la segunda parte de esta campaña. La campaña andaluza.

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