sábado, 4 diciembre, 2021

DÍA INTERNACIONAL DEL PACIENTE

El Hospital Universitario Infanta Elena pone en valor sus buenas prácticas en atención materna y neonatal

SÓLIDA CULTURA DE MEJORA CONTINUA DE LA SEGURIDAD DEL PACIENTE

El centro trabaja especialmente desde hace años a través de numerosas iniciativas, protocolos e implicación dirigidos a la optimización y seguridad de la atención materna y neonatal, y que son valorados muy positivamente por sus pacientes

Como muestra de su compromiso con el paciente y la puesta a su disposición de la mejor y más segura atención sanitaria, el Hospital Universitario Infanta Elena, integrado en la red sanitaria pública madrileña, se une, también este año, a la celebración del Día Mundial de la Seguridad del Paciente, establecido en 2019 por la Asamblea Mundial de la Salud sobre la base del principio fundamental en la Medicina de, no solo cuidar la salud y curar la enfermedad, sino también, y ante todo, no hacer daño.

Concretamente, la onomástica, que se celebra hoy con los objetivos generales de mejorar la comprensión mundial de la seguridad del paciente, aumentar el compromiso público con la seguridad de la atención sanitaria y promover la acción mundial para prevenir y reducir los daños evitables en la atención de salud, pone el foco este año en la “Atención materna y neonatal segura”, debido a la importante carga de riesgos y daños a la que están expuestos las mujeres y los recién nacidos, tal y como recuerda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Y es que, a pesar de haberse registrado importantes progresos en la reducción de la mortalidad materna y neonatal, “las metas del ODS 3 -tercero de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos por las Naciones Unidas en 2015, que persigue ‘Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades’- aún están lejos de alcanzarse”, señala la OMS, apuntando el agravamiento del problema con la pandemia generada por la Covid-19.

Atención materna y neonatal en el Infanta Elena

Un ámbito en el que, sin embargo, el hospital valdemoreño trabaja especialmente desde hace años a través de numerosas iniciativas, protocolos e implicación dirigidos a la optimización y seguridad de la atención materna y neonatal, valorados muy positivamente por sus pacientes.

Así, conscientes de que no sólo son importantes los conocimientos teóricos y las habilidades del profesional médico, sino que hay otros elementos que dependen de su capacidad de juicio, actitudes y valores que pueden ser cruciales en el manejo de emergencias obstétricas, en las que se tienen que tomar decisiones de forma muy rápida e implicando a diversas categorías profesionales, el Servicio de Obstetricia y Ginecología del centro ha celebrado ya dos ediciones del “Curso O-CRM obstétrico: Importancia del Factor Humano en Emergencias Obstétricas” para actualizar protocolos de manejo y actuación en las principales emergencias obstétricas y el abordaje multidisciplinar asociado a estas patologías.

Basado en la simulación y dirigido a todo el personal que asiste a la paciente obstétrica, el curso persigue mejorar la eficacia y disminuir la variabilidad en la práctica clínica para que, ante posibles emergencias obstétricas, “nuestro equipo pueda proteger la seguridad de la paciente, haciendo un buen uso de las vías clínicas y trabajando de manera coordinada para disminuir los errores secundarios a una mala comunicación o a la falta de entrenamiento específico”, explica la Dra. Montserrat González, jefa de la sección de Ginecología y Obstetricia del Infanta Elena.

Con el mismo objetivo, la Sección de Neonatología del Infanta Elena, cuyo responsable es el Dr. Weimar García, realiza simulaciones de resucitación cardiopulmonar (RCP) neonatal que “fortalecen la autoconfianza del equipo de salud y permiten aplicar lo aprendido en un paciente real”. Se trata, incide el neonatólogo, de “conocer y ampliar los conceptos claves de la RCP del recién nacido, reforzar su secuencia de actuación en sala de partos y saber actuar ante situaciones especiales de la RCP neonatal, tales como asfixia perinatal, prematuridad extrema, aspiración meconial, neumotórax a tensión, depresión por anestesia, hemorragia aguda…”.

También se forma específicamente a pediatras, obstetras, anestesistas, matronas y DUES en RCP neonatal avanzada para que “conozcan sus conceptos claves, introducir conocimientos básicos de anatomía y fisiología neonatal, fomentar el aprendizaje de los factores de riesgo obstétrico, fetal y neonatal, aprender la secuencia de actuación en la reanimación del recién nacido en sala de partos, saber actuar ante situaciones especiales de la RCP neonatal y remarcar la importancia de la comunicación y la coordinación entre las áreas de Obstetricia y Neonatología”, añade.

En esta línea, y para velar por la seguridad de la atención materna y neonatal -continúa el Dr. García-, se han instalado sistemas de monitorización de electrocardiograma (ECG) en las cunas de reanimación neonatal del paritorio y el quirófano para controlar de forma más precoz y precisa la frecuencia cardíaca y facilitar la toma de decisiones durante la RCP neonatal, y se ha adquirido un maletín de RCP neonatal para el área de Cirugía Mayor Ambulatoria.

Finalmente, el centro, en fase III de las cuatro etapas de acreditación como Hospital IHAN -iniciativa puesta en marcha en 1992 por la OMS y el Foro de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) para incentivar a los hospitales, servicios de salud y salas de maternidad a adoptar prácticas que protejan, promuevan y apoyen una atención más cercana e individual durante el embarazo, parto y atención perinatal mediante el fomento de la lactancia materna exclusiva y el contacto piel con piel desde el nacimiento y durante la estancia hospitalaria, entre otras medidas-, promueve, realiza y asesora para su correcto desarrollo la vigilancia del recién nacido durante el contacto ‘piel con piel’ para que el ‘periodo de transición’ de este a la vida fuera del útero, que implica el inicio de la respiración y un cambio muy importante en su circulación sanguínea, se lleve a cabo en las mejores circunstancias, es decir, en contacto directo con la madre, pero también de la forma más segura.

“En este delicado pero fundamental periodo, que favorece el establecimiento del vínculo madre-hijo y el inicio de la lactancia materna, la mujer puede estar excesivamente cansada, por lo que es necesario que sea supervisado por los profesionales y el acompañante de la madre para observar y/o advertir cualquier posible anomalía”, explica el Dr. Enrique de la Orden, jefe del Servicio de Pediatría del hospital, comentando factores a confirmar tales como el color sonrosado de los labios, la respiración sin dificultad o la fuerza del recién nacido.

“Actuemos ahora por un parto seguro y respetuoso”

Estos y otros muchos proyectos puestos en marcha en el hospital han ayudado a crear entre sus profesionales una sólida cultura para la mejora continua de la seguridad del paciente, asumida como responsabilidad, compromiso y vocación diario de cada persona, equipo y unidad.

Por todo ello, el Hospital Universitario Infanta Elena subraya su apoyo a los objetivos del Día Mundial de la Seguridad del Paciente de este año que, movidos por el lema “Actuemos ahora por un parto seguro y respetuoso”, persiguen trabajar juntos para aumentar la concienciación mundial sobre los problemas de seguridad materna y neonatal; involucrar a todas las partes interesadas para adoptar estrategias eficaces e innovadoras a fin de mejorar la seguridad materna y neonatal; reclamar acciones urgentes y sostenibles para ampliar los esfuerzos, llegar a las poblaciones más difíciles de alcanzar y garantizar una atención materna y neonatal segura; y abogar por la adopción de las mejores prácticas de atención para prevenir los riesgos y daños evitables para todas las mujeres y recién nacidos durante el parto.

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