En la Tierra a jueves, 18 abril, 2024

ÚLTIMA HORA COVID-19

La séptima ola provoca un exceso de 4.000 muertes en España

LA PRIMAVERA PODRÍA CONCLUIR, A ESTE RITMO, CON 6.000 DEFUNCIONES ASOCIADAS AL CORONAVIRUS

La séptima ola del Covid, aunque la cifra definitiva aún está pendiente de consolidación, ha derivado en un exceso de mortalidad de más de 4.000 defunciones entre los meses de abril y mayo, algo insólito para estas fechas

A pesar de los datos publicados por el cómputo global de Sanidad, hay que tener en cuenta que este puede resultar poco fiable porque presenta tanto retrasos como actualizaciones repentinas. Aun así. la primavera habría sumado ya unos 5.000 fallecimientos a la triste cuenta de la pandemia. A este ritmo, serían 6.000 al concluir la estación.

En muchos aspectos, desde la vacunación lograda a las características de la variante y pasando por las medidas, el último incremento de casos está siendo muy distinto a otros. Sin embargo, el número de vidas que se está llevando es similar a los de las olas cuarta y quinta.

MoMo

El sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas (MoMo) recoge con claridad este nuevo periodo de exceso de muertes, que es ya el séptimo desde que comenzó la pandemia. Y sus datos, coinciden casi exactamente con todas las llamadas olas del Covid, aunque con una pequeña variación: la primavera de 2021, es decir la cuarta ola, registró miles de decesos asociados al coronavirus, pero no así un aumento pronunciado de la mortalidad general. En cambio, sí hubo un incremento de mortalidad en los brotes del verano de 2020, a los que nadie se atrevió en ese momento a denominar segunda ola.

Ahora bien, el último rebrote del virus, ahora dominado por el linaje BA.2 de ómicron, se ha cobrado entre 50 y 100 vidas diarias, a una media de 67 por jornada, según se deduciría de los decesos añadidos a los informes de Sanidad. La cifra total para estos dos meses, con más de 4.000 decesos, coincidiría, por tanto, con la curva de mortalidad que dibuja el MoMo en ese mismo periodo. Entre abril y mayo, el exceso de defunciones respecto a las previstas es de 4.305, con sólo 128 atribuibles a las temperaturas.

Exceso de fallecimientos

Pero, el MoMo ofrece los fallecimientos que se han producido en relación a los previstos por la estadística, pero no da la causa concreta. Por su parte, los informes de Sanidad publican el cómputo global de muertes Covid, pero no la fecha en que se han producido, por lo que en ambos sigue faltando información. Algunas se incorporan al registro con meses de retraso y, análogamente y hay defunciones actuales que podrían tardar meses en aparecer, como ha ocurrido en el pasado.

De esta manera, Las cifras, por tanto, están sujetas a gran incertidumbre: por un lado, es difícil distinguir entre muertes ‘por Covid’ o ‘con Covid’. Por otra parte, los habituales retrasos en las notificaciones, ahora menos rastreables con el nuevo sistema de vigilancia, pueden provocar que la cifra real acabe siendo mayor a cualquiera de las que estamos dando, como ha sucedido en anteriores ocasiones. Aunque, se mire por donde se mire, son números elevados, y más en un contexto en el que parecía que habíamos dejado ya atrás estos datos tan elevados.

El exceso de muertes por tanto, observado entre los meses de abril y mayo no genera un exceso muy pronunciado si lo comparamos con los que suelen producirse en invierno desde hace años, incluso antes del Covid. Sin embargo, lo que llama la atención del actual incremento no es su gravedad, sino que se produzca en plena primavera. Y es que, a excepción de 2020, el actual es el mayor exceso, con diferencia, registrado durante los meses de abril y mayo desde hace al menos ocho años, cuando comienzan los registros accesibles en el Panel MoMo.

¿La inmunidad está decayendo?

Hay que recordar que la séptima ola coincidió con la nueva estrategia de vigilancia caracterizada por el abandono de las mascarillas en interiores y un mayor silencio informativo. De esta forma, la inmunidad de muchas personas vulnerables podría haberse visto afecta y estar decayendo, al pasar cada vez más tiempo desde que se vacunaron.

En Europa, más de nueve países siguen las recomendaciones de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) de administrar una cuarta dosis, o segunda de refuerzo, a los mayores de 80 años que recibieron la tercera hace más de siete meses. En España, Carolina Darias, ministra de Sanidad, señaló la semana pasada que podría no aprobarse hasta que esté disponible la nueva generación de vacunas, situación que la EMA no cree posible hasta después de verano.

Por desgracia, añadido a esta decadencia de la inmunidad, parece que existe otro problema, consecuencia de la pandemia, que también provoca el aumento de fallecimientos, una Atención Primaria depauperada. Y es que, continuamos con una Atención Primaria con muchos déficits, con falta de profesionales, tanto de médicos como de enfermeras. Lo que conduce a que no exista un seguimiento adecuado de los pacientes provocando un exceso de mortalidad, no solo por Covid-19, sino asociado también a pacientes crónicos y vulnerables.

Seguiremos informando…

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