lunes, 6 febrero, 2023

A RAÍZ DE LA POLÉMICA QUE RODEA AL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

Iván Redondo se pregunta si España es una democracia en ‘La Vanguardia’

EN UN ARTÍCULO DE OPINIÓN DE LA SECCIÓN ‘THE SITUATION ROOM’

“La pregunta que encabeza este artículo está recorriendo estos días TikTok, la red social más popular entre los menores de 25 en la que se comparten vídeos cortos en formato vertical”, arranca Iván Redondo en su artículo de opinión de La Vanguardia. A continuación replicamos dicho artículo por su interés periodístico e informativo.

Se mueve como reacción de una generación ante la situación inédita de un Tribunal constitucional (Tc) entrando en el Parlamento para impedir que se legisle. A ojos de todos los españoles, todas las costuras de nuestraconstitución al descubierto,olo que es lo mismo, los agujeros de la transición.

En TikTok un nombre propio es viral: Trevijano. Curiosa ironía, ya que el protagonista no es precisamente Pedro González-Trevijano, el actual presidente del Tc, sino el respetado jurista, abogado y pensador español de mente sobresaliente, Antonio GarcíaTrevijano, que nos abandonó enel2018. ¿Es España una democracia? Sin duda, en España hay democracia material, pero que no ha habido nunca un minuto de democracia real es la tesis de Trevijano.

No la habrá hasta que haya una efectiva separación de poderes. Se trata, por supuesto, de una provocación, pero piensen junto a él en términosde régimen de poder y preeminencia. Hay quienes pudieran pensar en nuestro país tras lo sucedido que no hay técnicamente poder judicial ni legislativo, porque no es lo mismo tener el poder que tener una potestad.

Claro que elpoder judicial y el Parlamento tienen sus competencias constitucionales, pero, en realidad, no ejercen las competencias sino una función, representando un papel. Ahí no está el poder, está fuera del Parlamento. Y la soberanía reside, por lo tanto, en los partidos políticos y en los jefes de las formaciones. Por eso es posible secuestrar instituciones, se gobierne o no, como el poder judicial.

Y por eso al Parlamento se llevan las cuestiones yadecididas alosdiputados,lo que toca, yalos magistrados del Tribunal constitucional,también.estoesloquelos españoles han contemplado con asombrosa nitidez. De menú diario, carne cruda: las cuotas de partido pueden actuar potencialmente como órganos de partido en el poder judicial.

Para que haya una democracia real debe haber una nítida separación de poderes. Para ello, una constitución separa el poder ejecutivo, legislativo y judicial. La secuencia de la narración de estos días ha sido, por el contrario, que el ejecutivo decide por el legislativo y el legislativo y el ejecutivo por el judicial.

Siendo cierto e intolerable el secuestro institucional, por cómo se ha implementado la estrategia de rescate hoy no hay un único culpable. Sabemosque eltodos sonigualesha crecido yqueeldañoestáhecho,conindependencia de si el Tc paraliza la reforma, un escándalo. La enmienda introducidaaúltima hora sin relación con la norma para desbloquear la renovación delTcha sido un error grave e injustificable.

Debió implementarse como una iniciativa autónomadereformadelaleyorgánicadelPoder Judicial, con sus informes respectivos y muchoantes. Las prisas son propias de malos consejeros, y algunas risas y proclamas, en plena crisis deestado,sobran.estechoque institucional por ello quedará grabado en la memoria de los votantes como fin de ciclo o de época. Los más jóvenesenTikTok tomaron nota al igual que la generación de la transición.

Se viene un nuevo15-M, que ya adelantamos y que puede acabar siendo el de derecha por errores innecesarios. A la izquierda no le vienen bien esta furia y desorden. Las consecuencias electorales de lo sucedido son una tremenda incógnita. Vivimos en una democracia, sí, pero una democracia imperfecta.

La transición fue nuestro mejor episodio colectivo, también, pero sus agujeros están llenos de trampas que quieren confundir al ciudadano: primera, el Tribunal Constitucional no es la Constitución; segunda, el Parlamento y el Gobierno no son lo mismo, y tercera, el Parlamento tampoco es la Constitución.

Se puede querer inocentemente hacer la perestroika y acabar promoviendo la restauración como esta semana.nohay atajos. Los ciudadanos están percibiendo con claridad la relación entre las ideas y los hechos. Y, ojo, las trayectorias políticas no son como las fotografías, en las que uno se queda con las buenas y borra las malas. La política profesional es una película, una secuencia en movimiento en la que solo importa elfinal. Veremos cómo acaba.

Seguiremos Informando…

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