Durante más de dos décadas, Julio Ariza ha levantado un entramado mediático lleno de fracasos donde nunca ha ocultado su ideología. Bajo el paraguas de Intereconomía, sus medios han funcionado como altavoces alineados con la derecha más dura, y en concreto y durante los últimos años, en sintonía con el discurso de Vox, dejando atrás la objetividad y el periodismo.
Este modelo le permitió alcanzar una notable relevancia pública en un momento concreto, pero también le dejó un reguero de deudas, impagos a trabajadores, conflictos judiciales y una quiebra declarada culpable por los tribunales, además de una inexistente credibilidad.
En paralelo, las investigaciones sobre los vínculos empresariales entre su entorno y Vox han terminado de confirmar lo que durante años se insinuaba: la existencia de un ecosistema mediático que no solo comparte discurso con el partido, sino que actúa como extensión de su estrategia política.
El partido de Santiago Abascal, con la ayuda de Ariza, ha llegado a elaborar listas internas de medios considerados “no fiables”, recomendando a sus cargos evitar cualquier interlocución con ellos, al tiempo que ha vetado el acceso de periodistas de cabeceras críticas en actos públicos, incluso en contextos electorales. Entre ellos El Mundo, El País, eldiario.es, El Plural, El Español o Infolibre.
En paralelo, Vox ha impulsado un modelo de comunicación que combina el señalamiento de periodistas con la promoción activa de medios afines, consolidando un circuito informativo propio. Es en ese marco donde los medios vinculados a Julio Ariza encajan con especial comodidad, articulando campañas públicas contra periodistas como Àngels Barceló, Antonio García Ferreras o Ana Pastor, convertidos en símbolos de los medios considerados hostiles.
Ya en 2023 APM, FAPE y APP denunciaron en diversas ocasiones que Vox, que recibe fondos públicos, impedía participar en las ruedas de prensa que organizaba en sus sedes a los periodistas de diversos medios de comunicación, principalmente del diario El País, a pesar de la resolución del Tribunal Supremo y de la Junta Electoral Central que indicaba que Vox no podía vetar a periodistas en sus actos electorales.
Pero la pieza central de todo este entramado es Julio Ariza, que desde antes del nacimiento del partido de extrema derecha, ha ido coleccionando programas y proyectos fallidos. Esta es la lista infinita de todos los medios que ha tenido.
Radio Intereconomía y primeros vínculos políticos (1997–2005)
El proyecto mediático de Ariza arranca en 1997 con la adquisición de Radio Intereconomía. Aunque inicialmente estaba centrada en información económica, la emisora pronto fue evolucionando hacia un formato de tertulia política con un marcado sesgo ideológico.
Desde esta primera etapa ya se perfila una constante en Ariza: el periodismo no como fin informativo, sino como instrumento de influencia. En una época donde aún no existía Vox, el grupo se alinea con sectores conservadores y mediáticos próximos al Partido Popular, sentando las bases de una estrategia que más adelante encontraría un encaje natural en el ecosistema político de la nueva derecha.
La compra de la revista Época y la participación en Libertad Digital refuerzan esa línea.
La conquista de la TV: el altavoz que disparó su rol dentro de la derecha mediática (2005–2010)
La creación de Intereconomía TV marca el gran salto. Programas como El gato al agua convierten la cadena en un actor central de la conversación política, con un tono combativo que anticipa lo que años después capitalizaría Vox.
Ese giro se consolida con el lanzamiento de La Gaceta en 2009: el diario abandona la información económica para convertirse en un periódico político de trinchera. Su lema —“orgullosos de ser de derechas”— no solo definía una línea editorial, sino una estrategia: ocupar un espacio ideológico que, en ese momento, aún no tenía una traducción partidista clara.
Ese vacío político sería clave años después, pues el discurso que Intereconomía amplificaba acabaría siendo, en gran medida, el mismo que Vox convertiría en proyecto político.
Quiebra, deudas e impagos a trabajadores (2012–2015)
A partir de 2012, el grupo empieza a pagar las consecuencias y entra en una crisis profunda, con impago de nóminas durante meses, huelgas de trabajadores, cancelación de programas y sustitución de contenidos por teletienda.
Poco después, el grupo entra en concurso de acreedores y la justicia declara la quiebra culpable, señalando una gestión empresarial negligente.
En paralelo, surgen informaciones que apuntan a posibles conexiones entre financiación política y contenidos mediáticos, reforzando la percepción de que el grupo no operaba únicamente bajo criterios periodísticos.
A golpe de talonario (2016-actualidad)
Tras el hundimiento, el entramado de Ariza no desaparece: intenta reciclarse. Intereconomía TV cambia de nombre y pasa a ser El Toro TV, La Gaceta sobrevive en digital y las radios siguen en antena, pero las audiencias siguen y siguen bajando.
Es en ese contexto donde el encaje con Vox deja de ser casual. Mientras el partido crece, los medios de Ariza se convierten en su altavoz más fiel: replican discursos, amplifican polémicas y marcan agenda en la misma dirección.
Así, las informaciones sobre los vínculos empresariales con Vox terminan de dibujar el cuadro. Primero fueron las empresas del entorno de Ariza, que habrían cobrado del partido por servicios de comunicación, y ahora los pagos del partido a la consultora Tizona, vinculada al entorno del periodista.
Y es que, más allá del discurso ideológico, el ecosistema mediático que orbita en torno a Vox no puede entenderse sin atender a su financiación. El partido recibe cada año importantes cantidades de dinero público a través de subvenciones electorales y financiación por representación institucional, una parte de las cuales se destina a comunicación, campañas y servicios audiovisuales.
Este miércoles se conocía que la Fundación Disenso declaró 630.000 euros en pagos a “servicios profesionales independientes”, sin detallar públicamente los destinatarios concretos de esas cantidades. Además, también se publicaba que el partido habría efectuado pagos a la televisión de Julio Ariza para sufragar programas a medida sobre inseguridad e islamización en España. Los reportajes fueron emitidos en El Toro TV.
Estas informaciones sólo refuerzan la hipótesis, ya claramente probada, de los vínculos económicos entre la formación de Santiago Abascal y el conglomerado empresarial de Ariza.
Otros medios como EDATV o Estado de Alarma también han desempeñado un papel clave en la amplificación de sus campañas, por supuesto, a golpe de talonario de los de Abascal. Sin olvidar, por supuesto, a Dircomfidencial, periódico dirigido por Julen Ariza, hijo de Julio. Lejos de operar como un medio especializado independiente, su línea editorial y sus enfoques han sido señalados en numerosas ocasiones por su cercanía a determinados intereses políticos y empresariales.
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