El periodista asturiano Diego Carcedo ha fallecido en Madrid a los 86 años, según ha podido confirmar la Asociación de Periodistas Europeos (APE), de la que era presidente. Su muerte supone la desaparición de una voz clave del periodismo español contemporáneo.
Nacido en Cangas de Onís (Asturias) en 1940, inició su trayectoria en la prensa escrita, trabajando en La Nueva España entre 1965 y 1968 y después en la agencia Pyresa y el diario Arriba. A finales de los años sesenta comenzó a cubrir conflictos internacionales, desde la llamada “guerra del fútbol” entre Honduras y El Salvador hasta el terremoto de Áncash, preludio de una larga carrera como reportero en escenarios de gran relevancia mundial.
Su salto a la televisión pública llegó en 1974, cuando se incorporó a TVE como reportero. Durante esos años fue testigo directo de acontecimientos históricos como la Revolución de los Claveles en Portugal, la guerra de Vietnam o el golpe de Estado en Chile. Más tarde fue corresponsal en Lisboa y Nueva York, consolidando un perfil internacional centrado en el periodismo sobre el terreno.
Con el paso del tiempo asumió responsabilidades directivas en RTVE. En 1989 fue nombrado director de los Servicios Informativos de TVE y, dos años después, director de Radio Nacional de España, cargo que ocupó entre 1991 y 1996. Tras su etapa ejecutiva, formó parte del Consejo de Administración de RTVE durante más de una década y continuó vinculado al servicio público de comunicación.
Además de su trabajo en radio y televisión, Carcedo desarrolló una intensa labor como analista y escritor. Publicó numerosos libros de investigación histórica y periodística, entre ellos Fusiles y claveles o Entre bestias y héroes, con el que obtuvo el Premio Espasa de Ensayo. También presidió la Asociación de Periodistas Europeos y siguió colaborando con distintos medios en sus últimos años.
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