La rigidez del Sistema Nacional de Salud y la falta de intención política para reformarlo en el nuevo Proyecto de Ley de Gestión Pública ha sido objeto de debate del último post en LinkedIn de Juan Abarca Cidón. El presidente de HM Hospitales insiste en los beneficios que tendría para el SNS la apuesta por incentivar la colaboración público privada.
El directivo destaca que no sería la primera vez que ambos escenarios trabajarían satisfactoriamente y pone como ejemplo la pandemia: “existió un consenso político y técnico sobre cuáles eran las verdaderas prioridades”, reconoce.
A continuación, reproducimos de forma íntegra en texto:
Es mas facil señalar a la sanidad privada que reformar la pública
… pero mucho menos útil
Hoy publico en EL ESPAÑOL un artículo sobre el nuevo Proyecto de #Ley de #GestiónPública e Integridad del SNS y el debate de fondo que, en mi opinión, debería abrirse realmente sobre el futuro de nuestro sistema sanitario.
Porque, frente a lo que pudiera parecer, creo que la sanidad pública española no atraviesa una crisis ideológica.
La Sanidad pública atraviesa una crisis de funcionamiento.
Y no se puede decir que a nuestro #SNS le sobren herramientas para gestionar su demanda. Al contrario.
El problema es que el sistema acumula:
– listas de espera históricas,
– dificultades crecientes de acceso,
– déficit de profesionales,
– rigidez organizativa,
– desigualdades territoriales, y
– enormes dificultades para adaptarse a una demanda asistencial cada vez más compleja.
Y frente a esa realidad, sorprende que la primera gran reforma sanitaria planteada tenga como principal objetivo dificultar la colaboración público-privada.
Más aún cuando tras la pandemia existió un enorme consenso político y técnico sobre cuáles eran las verdaderas prioridades para reformar el sistema a través del documento de reconstrucción económica y social que se aprobó en julio del 2020 con una amplia mayoría parlamentaria para entre otras cosas:
– reforzar la atención primaria,
– modernizar los sistemas de información,
– mejorar la coordinación sociosanitaria,
– impulsar la digitalización,
– profesionalizar la gestión,
– evaluar resultados e introducir indicadores homogéneos,
– reducir burocracia, y
– mejorar la gobernanza del SNS.
Seguimos teniendo un sistema extraordinariamente rígido, con poca autonomía de gestión, enormes dificultades para introducir cambios organizativos y muy poca cultura de evaluación de resultados.
Y los problemas que tienen los ciudadanos por el funcionamiento de la Sanidad pública (concepto este interesante porque los problemas los tienen los ciudadanos no la Sanidad pública) no se van a solucionar reduciendo opciones.
Se arreglará consiguiendo que vuelva a funcionar mejor para los pacientes.
#Seguimos, #palante










