La hernia inguinal es una de las patologías quirúrgicas más frecuentes en el mundo, con más de 20 millones de hernioplastias inguinales cada año. Solo en España se realizan en torno a 100.000 procedimientos al año, una cifra que refleja la alta prevalencia de una afección que, debido a la anatomía del canal inguinal, afecta entre 8 y 10 veces más a los hombres que a las mujeres. La diferencia es muy marcada y obedece, sobre todo, a la propia configuración anatómica del canal inguinal masculino. Durante el desarrollo embrionario, el descenso testicular deja en el varón una zona estructuralmente más débil de la pared abdominal, lo que predispone a la aparición de hernias a lo largo de la vida.
Los datos epidemiológicos indican, además, que aproximadamente uno de cada cuatro varones desarrollará una hernia inguinal a lo largo de su vida, una cifra que ilustra bien hasta qué punto se trata de una afección común.
Aunque la predisposición a padecer hernioplastias inguinales es anatómica, se ha detectado un incremento de pacientes jóvenes y deportivamente activos. Los deportes de alta intensidad, el levantamiento de cargas y, en general, las actividades que incrementan de forma repetida la presión intraabdominal pueden poner de manifiesto una hernia ya existente o acelerar su aparición en personas con predisposición anatómica. Conviene matizar que el ejercicio físico no es perjudicial en sí mismo: actúa como desencadenante, no como causa primaria. Por eso, ante molestias inguinales en deportistas, se recomienda siempre una valoración específica para diferenciar una hernia verdadera de otras entidades como la pubalgia o la llamada hernia del deportista.
Precisión robótica
Ante este escenario, el Instituto Quirúrgico Lacy, en el Hospital Quirónsalud Barcelona, apuesta por la cirugía robótica y laparoscópica (TAPP/TEP) para abordar más del 90% de estos casos. “Estos abordajes permiten reparar el defecto a través de incisiones de pocos milímetros, colocando una malla de refuerzo en el espacio preperitoneal. El resultado es una reparación anatómicamente más fisiológica, con menor dolor postoperatorio y una reincorporación más rápida a la actividad habitual”, explica el Dr. Borja de Lacy.
Además, el uso de la plataforma robótica aporta una visión tridimensional de alta definición y una maniobrabilidad superior a la mano humana. Esta tecnología es especialmente valiosa en casos de hernias recidivadas (aquellas que han vuelto a aparecer tras una cirugía previa). “En estos casos la anatomía está alterada, hay fibrosis y planos perdidos. La robótica nos permite trabajar con mayor seguridad en estos ‘campos hostiles’, minimizando el riesgo de lesionar estructuras nobles”, señala el cirujano.
Además de la eficacia en la reparación, la robótica es la herramienta más avanzada para prevenir la inguinodinia o dolor crónico postoperatorio. Al permitir una identificación milimétrica de los nervios de la región inguinal, se evita su afectación y se garantiza una colocación mucho más cuidadosa de la malla de refuerzo.
Cirugía sin ingreso y éxito superior al 95%
El modelo de trabajo en el IQ Lacy Barcelona se basa en la cirugía mayor ambulatoria y la mayoría de los pacientes regresan a su domicilio el mismo día de la intervención tras unas horas de observación. Los pacientes con trabajos sedentarios pueden reincorporarse a su actividad laboral en pocos días. La actividad física se reintroduce de forma progresiva: caminar y ejercicio suave durante la primera semana, y la práctica deportiva con impacto o cargas a partir de las 3-4 semanas, siempre individualizando el ritmo según la evolución de cada paciente.
“En IQLacy trabajamos todos los cirujanos con el mismo protocolo y bajo los mismos estándares técnicos, desde la disección hasta la fijación de la malla. La revisión sistemática de resultados y las sesiones clínicas conjuntas hacen que la calidad no dependa del cirujano concreto, sino del modelo de equipo“, subraya el Dr. de Lacy.
“La combinación de mallas de última generación y la experiencia en robótica nos permite alcanzar tasas de éxito superiores al 95-98%,”, concluye el especialista. Este modelo no solo aumenta el confort del paciente, sino que minimiza los riesgos asociados al ingreso hospitalario sin comprometer la seguridad del procedimiento.
El valor de la cirugía robótica
Quirónsalud lleva años consolidándose como referente en innovación tecnológica mediante una apuesta líder por la cirugía robótica, contando actualmente con más de 20 plataformas Da Vinci instaladas. Este compromiso con la vanguardia se refuerza con la incorporación de los primeros tres robots Da Vinci 5 en España, el sistema más sofisticado que existe de este modelo, que transforma los movimientos del cirujano en impulsos de máxima precisión, eliminando el temblor humano y ofreciendo una visión 3D de alta definición, lo que permite realizar procedimientos mínimamente invasivos que reducen el tiempo de hospitalización a la mitad en la mayoría de los casos.
Además, ya hay más de 100 profesionales en el Grupo acreditados para manejar esta plataforma robótica, que aporta beneficios en múltiples especialidades, teniendo una especial incidencia en patologías urológicas (sobre todo, próstata y riñón), del aparato digestivo, cáncer de pulmón o del ámbito ginecológico.
Por otro lado, en el área de traumatología el Grupo dispone de un total de 12 robots ROSA y CORI, especializados en cirugías de reemplazo articular de rodilla y cadera, y 2 Mazor X, especialmente diseñados para tratar patologías de la columna vertebral. Estos sistemas de asistencia robótica permiten realizar una planificación quirúrgica 3D personalizada según la anatomía de cada paciente, garantizando una colocación de prótesis exacta y un mayor respeto por los tejidos blandos, en cadera y rodilla, y un abordaje mínimamente invasivo con máxima precisión en las cirugías de la columna vertebral. Gracias a esta infraestructura de última generación, Quirónsalud potencia la precisión quirúrgica y optimiza la recuperación funcional y la seguridad de sus pacientes, situándose a la vanguardia de la medicina asistida por tecnología.
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