Como ya ha sucedido en anteriores ocasiones, Prisa cuenta con dos certezas en estos momentos: uno, que Barceló va a sacar rédito presentándose como una ‘mártir’; y dos, que el entorno político-mediático, con el clan de expulsados de Prisa capitaneado por José Miguel Contreras, va a lanzar una ofensiva contra Joseph Ourghoulian y la actual directiva del grupo.
Se trata de una operación que, según fuentes de Prisa, tiene sus antecedentes en la expulsión de los partidarios de meter al grupo en una televisión progubernamental. Desde entonces, el clan de expulsados ha ido sembrando el camino de Prisa con todos los clavos posibles a pesar de dejar un rastro fácilmente reconocible.
Dicha operación se ha intensificado en los últimos meses a través de una serie de consignas en forma de artículos difundidos a través de ‘Infolibre’, el digital de Contreras. En Gran Vía, 32, por ejemplo, tomaron nota de cómo se presentó a una comida institucional de rutina con directivos de otro grupo de medios, como poco menos que el inicio de una fusión. Y hace apenas una semana, quedó al descubierto la siguiente fase de la maniobra: atacar a la actual directiva de Prisa a través de su otro accionista, Vivendi, propiedad del empresario francés Vincent Bolloré.
La excusa, como ya desgranó PRNoticias días atrás, era el enfrentamiento entre el progresismo francés y el empresario, de ideas conservadoras, que se ha negado a financiar a través de Canal Plus a los actores que le han criticado. El ‘modus operandi’, por cierto, recuerda al de algunos trasuntos patrios, que luchan y critican el ‘fascismo’ (en su sentido más amplio), pero luego le exigen que financie sus proyectos.
Bajo dicha excusa, el medio ‘contrerista’ despachaba a Vivendi como un infiltrado de extrema derecha que buscaba quedarse con Prisa y, de paso, con Telefónica, especialmente Movistar Plus (que, por cierto, no atraviesa sus mejores momentos con Javier de Paz y otro directivo, Sergio Martínez, situados en el foco por el ‘Caso Zapatero’).
La salida de Barceló ya ha dejado ver que el argumentario anda corriendo y que, con toda probabilidad, se intensificará. Y poco importará que José Luis Torres o Aimar Bretos puedan ponerse al frente del matinal de Prisa. Eso también será una maniobra de la extrema derecha. Aunque uno sea el niño bonito de Jaume Roures y el otro no se salga de la ortodoxia de los ‘mantras’ de la izquierda española.
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