La columna de Arranz es un fino análisis del personaje, cada vez más imbricado en la automitomanía, y cuyo libro calificaba como una “amalgama de conceptos imposible de destilar”. El periodista, entre otras cuestiones, ha recordado algunas de sus predicciones frustradas, como la famosa columna de ‘La Vanguardia’ en la que señalaba que Yolanda Díaz sería la próxima presidenta del Gobierno. Y ya se sabe cuál es la situación de la susodicha. ¡Vamos que ni con tinte! ¡No da una!
El juicio de Arranz es letal: “Lo relevante se desarrolla de forma difusa e incompleta; y queda ensombrecido por todo tipo de elementos con los que El Director se intenta engrandecer en tercera persona, como si fuera un escultor que estuviera empeñado en construir su propio David, de 5,17 metros de altura y con propiedades hercúleas y sabias; y con coloración excesiva y con brillo frío”.
De Redondo, sobre el que apunta que “no le faltan aduladores”, recuerda que “hace unos años, el periodista Toni Bolaño publicó un libro elogioso sobre Iván Redondo en el que glosaba sus virtudes como asesor de forma generosa, incluso azucarada y apasionada”.
Que algo ha cambiado en ‘El Confidencial’ da muestra el hecho de que en dicho libro Nacho Cardero no dudaba en señalar que “Ivan es otra cosa. No sólo sabe por dónde va la comunicación sino que va delante de los medios”. Ahora, es Arranz quien marca la línea. Todos hemos cambiado. Aunque algunos se hayan abonado al Farmatint, profundizando en su mitomanía botulínica…
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