Hay una pregunta que la IA -afortunadamente- todavía no puede responder de forma exacta: ¿Dónde empieza una idea? Quienes sí la pueden responder son los creativos, esas personas que han dedicado su vida a crear y que, después de fallar y acertar, han dado con la clave.
Es el caso de la creativa Merche Alcalá, Interiors, Concept shop & producto designer. Y lo explica alto y claro: Una idea empieza con la necesidad de resolver un problema, y “los problemas son oportunidades”.
Y es que detrás de cada idea hay una necesidad, una fricción o una pregunta que todavía no tiene respuesta. Antes de convertirse en una campaña, un producto o un diseño, una idea suele surgir cuando alguien identifica algo que no funciona, algo que podría mejorar o una oportunidad que nadie ha visto todavía.
Esa es precisamente la visión que defiende Merche: la creatividad no nace de la inspiración espontánea, sino de la búsqueda de soluciones. Porque, al fin y al cabo, toda idea relevante tiene un punto de partida común: resolver un problema. Y es en ese proceso donde muchos creativos encuentran el verdadero motor de la innovación.
PRNoticias conversó con ella durante la celebración del Día C 2026, organizado por el Club de Creatividad c de c. Después de su ponencia, que mantuvo cautivo al público del Palacio de Congresos Kursaal, nos habló del proceso creativo y la inspiración, de la importancia de mirar los problemas como oportunidades y hasta se atrevió con consejos para estudiantes y creadores.
Para Merche Alcalá, el proceso creativo no se detiene ni responde a un momento único de inspiración. Surge de una interacción constante con el entorno y de una inquietud natural por crear cosas nuevas. Ese “clic” puede aparecer de forma espontánea, mientras observa o conecta ideas, pero también cuando un cliente llega al estudio con un reto concreto. En ese instante, explica, su mente empieza a buscar soluciones incluso antes de que el encargo esté formalmente cerrado.
A los estudiantes y creadores les recomienda no idealizar a quienes ya tienen una trayectoria consolidada. Merche reconoce que, pese a su recorrido, sigue sintiéndose igual que cuando empezaba. Su consejo es aprender de los demás sin caer en la comparación negativa, entender que cada persona construye su propio lenguaje visual aunque no lo perciba al principio, y mantener el atrevimiento de cuestionarlo todo como parte del crecimiento creativo.
Su visión se resume en una idea que también comparte con alumnos de arquitectura: no hay que tener miedo a los problemas. Para Merche, muchas personas buscan el camino fácil para evitar complicaciones, y eso las lleva a repetir soluciones ya conocidas. En cambio, enfrentarse a las dificultades de un proyecto permite llegar a respuestas más propias, más precisas y más conectadas con el origen del reto. Por eso defiende que los problemas son grandes oportunidades que no conviene esquivar.
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