La agencia Ernest diseñó y ejecutó en apenas 17 días la campaña que acompañó la reelección de Florentino Pérez como presidente del Real Madrid. El Confidencial ha revelado los pormenores de la acción de marketing, que tuvo su mejor momento el 3 de junio en El Hormiguero cuando, su rival Enrique Riquelme, hablaba con Pablo Motos de su candidatura y su visión sobre el club. Las redes sociales han hecho el resto.
La nota, firmada por Alberto Ramírez, cuenta que la intervención fue ideada y producida contrarreloj durante las últimas horas de campaña. Buscaba reforzar la candidatura del dirigente madridista frente a la de Riquelme y terminó convirtiéndose en uno de los contenidos más virales de las elecciones, con millones de visualizaciones en redes sociales y una gran repercusión mediática.
En las últimas horas se ha hablado más de la campaña, y del anuncio, que del triunfo de la candidatura de Florentino Pérez en las elecciones a Presidente y Junta Directiva del Real Madrid. El spot mostraba a José Mourinho, cuyo regreso al Real Madrid todavía no había sido anunciado oficialmente, en una breve aparición que bastó para desatar la conversación.
La acción convirtió el espacio publicitario en una extensión de la campaña electoral y demostró cómo una idea ejecutada con rapidez puede generar más repercusión que semanas de comunicación convencional. Porque, aunque parecía una historia sobre Mourinho, en realidad era una historia sobre creatividad. Mourinho solo fue el gancho.
Desde la perspectiva del marketing, el éxito de la campaña se apoyó en una combinación de velocidad, sorpresa y conocimiento profundo de la audiencia. Ernest entendió que los socios del Real Madrid no estaban pendientes de un debate electoral tradicional, sino de los grandes nombres y las emociones asociadas al club. Por eso apostó por una narrativa basada en los logros de Florentino Pérez, una ejecución contrarreloj que generó sensación de acontecimiento y una acción final con José Mourinho capaz de monopolizar la conversación.
La elección del momento también fue determinante: emitir el anuncio justo después de la entrevista del candidato rival permitió aprovechar una audiencia ya concentrada en el tema. A ello se sumó un mensaje extremadamente simple, una figura con enorme capacidad de generar atención y una estrategia diseñada para amplificarse de forma natural en redes sociales.
La campaña demuestra que, en la economía de la atención, el contexto, el timing y la capacidad de sorprender pueden ser tan importantes como la inversión publicitaria.
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