Caminar unas pocas calles, detenerse por dolor o sensación de pesadez en las piernas y volver a reanudar la marcha tras unos minutos de descanso. Para muchas personas mayores esta situación forma parte de su día a día y suele asumirse como una consecuencia inevitable de la edad. Sin embargo, detrás de estos síntomas puede encontrarse una patología frecuente y tratable: la estenosis de canal lumbar.
Esta enfermedad se produce cuando el canal vertebral se estrecha progresivamente y comprime las estructuras nerviosas que discurren por la columna. Como consecuencia, aparecen dolor lumbar, hormigueos, debilidad o una sensación de cansancio en las piernas que limita progresivamente la capacidad para caminar.
“Uno de los principales problemas es que muchos pacientes normalizan los síntomas y retrasan la consulta médica durante años. Asumen que dejar de caminar determinadas distancias es una consecuencia lógica del envejecimiento, cuando en realidad puede tratarse de una patología perfectamente identificable y, en muchos casos, tratable”, explica el Dr. Francisco Villarejo, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Universitario La Luz, del grupo Quirónsalud.
El llamado “síndrome del escaparate”
La manifestación más característica de la estenosis de canal lumbar es la denominada claudicación neurógena. Los pacientes se ven obligados a detenerse cada pocos metros porque aparece dolor, adormecimiento o pérdida de fuerza en las piernas. Curiosamente, estos síntomas mejoran al sentarse o inclinar el tronco hacia delante.
“Tradicionalmente se conoce como síndrome del escaparate porque quienes lo padecen suelen parar con frecuencia durante sus paseos, como si estuvieran observando los escaparates de las tiendas. En realidad, necesitan detenerse porque los síntomas les impiden continuar caminando”, señala el especialista.
Según el neurocirujano, cuando una persona que antes caminaba con normalidad empieza a reducir progresivamente las distancias que puede recorrer sin molestias, es recomendable realizar una valoración especializada.
No todo es consecuencia de la edad
Aunque la estenosis de canal lumbar es más frecuente a partir de los 60 años debido al desgaste natural de la columna, los expertos insisten en que perder autonomía funcional no debe considerarse una consecuencia inevitable del envejecimiento.
“Envejecer no significa resignarse a dejar de caminar. Muchas personas llegan a consulta después de años limitando sus actividades, evitando viajes o reduciendo sus paseos porque creen que no existe solución. Nuestro mensaje es que estos síntomas deben estudiarse porque pueden tener tratamiento”, afirma el Dr. Villarejo.
La repercusión sobre la calidad de vida puede ser considerable. Actividades tan cotidianas como salir a pasear, hacer la compra o viajar pueden convertirse en un desafío para quienes padecen esta enfermedad.
Cirugías menos agresivas y recuperaciones más rápidas
El tratamiento inicial suele incluir medidas conservadoras como fisioterapia, ejercicio adaptado, control del peso o infiltraciones. Sin embargo, cuando la compresión nerviosa progresa y limita significativamente la movilidad del paciente, puede ser necesaria la cirugía.
En este sentido, los avances registrados en los últimos años han permitido desarrollar procedimientos cada vez menos invasivos.
“Hace años muchas intervenciones requerían cirugías más amplias y periodos de recuperación prolongados. Actualmente disponemos de técnicas mínimamente invasivas que permiten descomprimir las estructuras nerviosas preservando en mayor medida la anatomía de la columna y favoreciendo una recuperación más rápida”, explica el jefe de Neurocirugía del Hospital Universitario La Luz.
El objetivo principal de estos procedimientos es aliviar la compresión de los nervios y permitir que el paciente recupere su capacidad funcional y su autonomía.
Consultar a tiempo marca la diferencia
Los especialistas recuerdan que el diagnóstico precoz es clave para evitar que la limitación funcional avance y afecte de forma significativa a la calidad de vida.
“Cuando una persona tiene que detenerse repetidamente al caminar, nota debilidad progresiva en las piernas o ve reducida su autonomía, no debería asumir que es algo normal para su edad. Una valoración especializada puede identificar la causa y determinar qué opciones terapéuticas existen en cada caso”, concluye el Dr. Villarejo.
Porque, aunque muchas personas lo desconozcan, dejar de caminar no siempre es una consecuencia inevitable del paso del tiempo.
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