- El 38 % de los autónomos y el 42 % de las microempresas encuestadas desean invertir y crecer, pero carecen del capital necesario para hacerlo.
- Casi la mitad (46 %) afirma que la gestión del flujo de caja es uno de sus mayores retos recurrentes. Sin embargo, la misma proporción (45 %) nunca ha buscado financiación externa para mejorarlo.
- Más de un tercio (36 %) de los propietarios de pequeñas empresas en Europa considera que pedir préstamos es señal de una mala gestión financiera.
- Más de una cuarta parte (28 %) ha perdido oportunidades de negocio por falta de acceso a financiación.
Qonto, la solución líder en gestión financiera para pymes y autónomos en Europa, ha publicado hoy un nuevo estudio sobre los hábitos y actitudes de financiación de los autónomos y microempresas de Europa. El informe se basa en una encuesta realizada en abril de 2026 a 1659 propietarios de pequeñas empresas en Francia, Alemania, Italia y España, para analizar sus hábitos de financiación, la gestión de su tesorería y las barreras que encuentran para acceder al capital que necesitan.
Los problemas de tesorería golpean el bolsillo personal de las pymes, sin embargo, gran parte de ellas no buscan ayuda financiera
El estudio revela una desconexión a escala continental puesto que casi la mitad (46 %) de las empresas más pequeñas de Europa ha reducido o dejado de pagarse a sí mismas un salario en el último año, recurriendo al sacrificio de su propio sueldo como apoyo financiero. Esta cifra asciende al 71 % entre las empresas en sus primeros 6 a 12 meses de actividad. El mismo porcentaje (46 %) afirma que gestionar el flujo de caja es uno de sus mayores retos; sin embargo, el 45 % ha decidido no buscar financiación, y el 57 % de ellos afirma que no la necesita. Aún más preocupante es que más de un tercio (36 %) considera que pedir dinero prestado es señal de fracaso.
El resultado es un círculo vicioso financiero. Y el coste es evidente: más de una cuarta parte (28 %) ha perdido oportunidades de negocio por falta de acceso a financiación, y más de un tercio (37 %) afirma que quiere crecer, pero carece de capital.
Las pymes españolas muestran cifras por encima de la media europea en varios indicadores. El 50% de sus gestores ha reducido o dejado de pagarse su propio sueldo al menos una vez en el último año, frente al 46% de media en la UE. El 57% afirma que gestionar la tesorería es uno de sus mayores retos, el porcentaje más alto de toda la UE, frente al 46% de media. Por último, la mitad de las pymes españolas nunca ha recurrido a financiación externa, la tasa más alta de Europa, empatada con Alemania, frente al 45% de media en la UE.
La barrera del estigma de la deuda: más de un tercio considera que pedir préstamos es señal de mala gestión
La brecha de financiación no es solo un problema de producto o de acceso, sino también un problema psicológico porque existe una sensación de vergüenza asociada al hecho de pedir préstamos. El 36 % de los propietarios de pequeñas empresas en los cuatro mercados considera que endeudarse es señal de una mala gestión financiera. Además, el miedo a perder el control también influye. En este sentido, el 33 % teme que la financiación comprometa su capacidad para tomar decisiones empresariales.
El 35 % de los propietarios de pymes que no utilizan financiación no está cómodo con la idea de endeudarse, cifra que alcanza un máximo del 41 % en Francia, mientras que el 57 % afirma que no necesita financiación, pese a la realidad de las preocupaciones económicas señaladas anteriormente.
Negarse a buscar financiación también es una cuestión de principios personales. El 77 % afirma sentirse orgulloso de gestionar su negocio por su cuenta, sin apoyo externo. Para muchos, recurrir a capital externo se percibe como un fracaso, incluso cuando el flujo de caja es incierto.
En España, el 37 % de las pymes considera que pedir préstamos es señal de una mala gestión financiera, ligeramente por encima de la media de la UE, situada en el 36 %. Esta cifra empata con Italia, también con un 37 %, y contrasta con el máximo registrado en Francia, del 41 %, y el mínimo de Alemania, del 27 %. Entre las empresas españolas que no utilizan financiación, el 49 % afirma que se ha abstenido porque no la necesita, y el 36 % asegura que simplemente no le gusta la idea de endeudarse. Además, el 39 % de las pymes españolas afirma temer que recurrir a financiación pueda hacerles perder el control sobre sus decisiones empresariales, el porcentaje más alto de la UE, frente al 33 % de media.
Cuatro países, cuatro culturas de financiación distintas
La elección de productos de financiación y la selección de proveedores varían notablemente según el mercado, lo que pone de manifiesto diferencias evidentes en la forma de financiarse en cada país.
Los préstamos bancarios siguen siendo la opción de financiación más habitual en todos los países encuestados: el 64 % de las pymes europeas que recurren a financiación tiene al menos un préstamo bancario. Las empresas francesas son las más dependientes de este producto, con un 73 %. El uso de los descubiertos bancarios, sin embargo, presenta grandes diferencias: Italia lidera los mercados, con un 34 % de sus pymes que hacen uso de este tipo de financiación, frente al 20 % de Francia, el 19 % de Alemania y el 12 % de España.
A la hora de elegir proveedores, la familiaridad ayuda a que las empresas den el primer paso, pero no necesariamente garantiza que se queden. El 58 % prefiere seguir con proveedores que ya conoce, alcanzando en Francia el máximo de la UE, con un 64 %. Asimismo, el 59 % de las pymes de la UE eligió a su prestamista actual simplemente porque ya era cliente. Sin embargo, el 49 % cambiaría de proveedor a mitad de préstamo si encontrara mejores tipos. Además, las prioridades a la hora de escoger un proveedor de financiación varían.
En el caso de España se valora especialmente la sencillez. El 25 % de las pymes elige un proveedor por la facilidad del proceso de solicitud, el porcentaje más alto de la UE frente al 20 % de media. También presenta la menor dependencia de los préstamos bancarios, empatada con Alemania: el 55% de los usuarios de financiación posee al menos un préstamo bancario, frente al 64% de media en la UE. Aun así, sigue siendo la opción de financiación más habitual. Por otro lado, el 37 % de las pymes españolas que recurren a financiación tiene una línea de crédito, frente al 27 % de media en la UE; se trata del porcentaje más alto, compartido con Italia.
A pesar de la reticencia a recurrir a financiación externa, el 28 % de las pymes de la UE reconoce que probablemente necesitará apoyo financiero en los próximos 12 meses. La previsión es menor en Alemania (24 %) e Italia (26 %), y alcanza sus niveles más altos en España y Francia, ambas con un 31 %. Queda por ver si este grupo superará el recelo cultural profundamente arraigado y el estigma asociado a la deuda para acceder a la financiación que necesita. El 10 % de quienes prevén necesitar financiación durante el próximo año afirma que no tiene previsto solicitarla.
“Un tercio de las pymes considera que endeudarse es señal de una mala gestión financiera, cuando en realidad es una palanca que las empresas pueden utilizar para alcanzar sus objetivos, cuando la necesiten”, afirma Alexandre Prot, cofundador y CEO de Qonto. “En Qonto, nuestro trabajo consiste en eliminar fricciones innecesarias en la financiación dentro de la operativa diaria de los emprendedores para que gestionar su flujo de caja sea tan rutinario como hacer clic en ‘aprobar’ una factura. Hemos creado una banca empresarial específicamente pensada para el mercado de las pymes con herramientas que entienden sus ciclos de caja, sus patrones de crecimiento y sus realidades operativas, y no simplemente soluciones genéricas adaptadas de grandes empresas. La prosperidad de Europa depende de su columna vertebral económica: unas pequeñas empresas fuertes y dinámicas. Una colaboración financiera real significa darles acceso al capital en sus propios términos”.










