RTVE vuelve a estar en el centro de la polémica, y no por casualidad. Las recientes declaraciones de Pablo Iglesias en el programa de Jesús Cintora, Malas lenguas, en las que pide la ilegalización de PP y Vox han vuelto a dejar en evidencia a RTVE. ¿Está cumpliendo la radiotelevisión pública su función de servicio neutral del que presume a pesar de las innumerables críticas que dicen lo contrario?
El problema no reside únicamente en que un exdirigente político su opinión utilizando los recursos públicos a la vez que pone en entredicho la veracidad el sistema electoral y pida la ilegalización de dos partidos políticos. La cuestión de fondo es el contexto en el que esas declaraciones se producen y el papel que juega RTVE como altavoz sin que haya existido ninguna consecuencia.
Programas como Malas lenguas y su presentador, Jesús Cintora, acumulan una innumerable lista de reproches y llamadas de atención por la falta de pluralidad, que se suma al platón de Marta Gómez Montero. Pero no son los únicos. Durante el último año se ha creado en RTVE una camarilla -Javier Ruiz, Gonzalo Miró, Marta Fllich- que ha centrado su argumentario en la defensa del Gobierno y ataques personales a la oposición que se han vertido desde la Radio Televisión pública. Poniendo en entredicho esa pluralidad.
Indignación en la plantilla
No es ningún secreto que esta apuesta, respaldad por la dirección de RTVE, no es del gusto de todos. Son muchos los trabajadores de la Corporación que han elevado sus quejas -llegando incluso a Europa- para denunciar esta parcialidad que se ha instaurado en la televisión pública.
Defienden que, la percepción de sesgo, tiene consecuencias directas: erosiona la credibilidad de un medio que debería ser referencia informativa para todos los ciudadanos, independientemente de su ideología.
No se trata de censurar opiniones incómodas ni de restringir la libertad de expresión de los colaboradores. Se trata de exigir estándares más altos a un medio público financiado por todos. RTVE no compite en las mismas condiciones que una cadena privada: su legitimidad se sostiene, en gran medida, sobre la confianza en su imparcialidad.
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