España afronta una de las peores crisis de incendios forestales de los últimos años, con más de 153.000 hectáreas arrasadas en lo que va de 2026 y varios grandes fuegos activos que han elevado la alerta sanitaria. Más allá de las llamas, los expertos advierten de que el principal peligro para la población es la inhalación de humo, un cóctel de partículas y gases tóxicos que puede provocar daños respiratorios y cardiovasculares, especialmente en niños, mayores, embarazadas y personas con patologías previas.
La Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) insiste en que conocer medidas básicas de autoprotección es clave para reducir riesgos. El humo no solo irrita ojos, nariz y garganta, sino que puede penetrar en el torrente sanguíneo y desencadenar inflamación, mareos, taquicardia o crisis asmáticas. Por ello, recomiendan actuar con rapidez y seguir siempre las indicaciones de Protección Civil, tanto en incendios en viviendas como en espacios abiertos.
En el ámbito doméstico, los especialistas subrayan la importancia de valorar si el fuego es controlable. Contar con extintores y saber utilizarlos puede marcar la diferencia en pequeños incidentes. Si el humo impide la evacuación, la recomendación es refugiarse en una estancia cerrada, sellar puertas con paños húmedos y avisar al 112. En caso de desplazamiento, hay que moverse agachado, donde el aire es más respirable, y evitar el uso del ascensor bajo cualquier circunstancia.
Confinamiento, evacuación y prevención
Cuando el incendio se produce en el exterior, la prioridad es alejarse del humo y seguir las instrucciones de las autoridades, que pueden optar por el confinamiento o la evacuación. Si se ordena permanecer en casa, es fundamental cerrar puertas y ventanas, evitar actividades que empeoren la calidad del aire interior y limpiar cenizas con paños húmedos. En caso de evacuación, se debe abandonar la zona con rapidez, evitando áreas con humo denso y buscando espacios seguros previamente indicados.
Incluso lejos del foco del incendio, la exposición al humo sigue siendo un riesgo. SEMES recomienda limitar la actividad física al aire libre y utilizar mascarillas FFP2, ya que las quirúrgicas o los pañuelos no filtran adecuadamente las partículas. Además, ante síntomas como dificultad respiratoria, mareos o dolor en el pecho, es imprescindible solicitar atención sanitaria inmediata, ya que podría tratarse de una intoxicación por monóxido de carbono.
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