La vacunación antigripal reduce el riesgo de hospitalización, las complicaciones cardiovasculares y la mortalidad en personas con enfermedades crónicas, uno de los colectivos más vulnerables frente a la gripe. Así lo subraya el epidemiólogo Antoni Trilla, del Hospital Clínic de Barcelona, quien destaca que inmunizar a estos pacientes “evita que evolucionen hacia cuadros que requieren ingreso hospitalario”.
La infección gripal provoca una respuesta inflamatoria intensa que puede desencadenar eventos cardiovasculares como infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares. Estos riesgos, según los especialistas, pueden prevenirse mediante la vacunación, especialmente en pacientes con patologías como cardiopatías, EPOC, asma, diabetes, insuficiencia renal o hepática, obesidad mórbida, inmunosupresión o enfermedades neurológicas graves.
Además, los expertos advierten de que muchas hospitalizaciones no se deben directamente a la gripe, sino a la descompensación de enfermedades previas agravadas por la infección. En este sentido, una mayor cobertura vacunal contribuye a reducir la circulación del virus y, por tanto, las probabilidades de exposición en entornos de riesgo como hogares, residencias y hospitales.
La cobertura vacunal, clave para aliviar la presión asistencial
Pese a los beneficios, alcanzar niveles óptimos de inmunidad colectiva frente a la gripe sigue siendo complicado. Cada invierno se registra una epidemia estacional que tensiona durante semanas el sistema sanitario, especialmente en los picos de incidencia.
Ante este escenario, los especialistas insisten en la necesidad de reforzar las campañas de concienciación desde las instituciones sanitarias y mejorar la comunicación sobre los riesgos reales de la gripe. La baja percepción de gravedad, unida en algunos casos a la fatiga vacunal tras la pandemia de COVID-19, continúa siendo uno de los principales obstáculos para aumentar la cobertura.
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