En la Tierra a jueves, agosto 20, 2026

EL BAÑO Y LA COCINA, LOS PEORES SITIOS

Los errores más comunes que estropean los medicamentos con el calor del verano

POR ENCIMA DE LOS 25º ALGUNOS FÁRMACOS YA EMPIEZAN A PERDER EFICACIA Y A PARTIR DE LOS 30º EL DETERIORO PUEDE SER MUCHO MÁS ACUSADO

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Cada verano, con la llegada de las olas de calor, el botiquín doméstico se enfrenta a una prueba que rara vez tenemos en cuenta, la de la temperatura. Antes de salir al mercado, todos los medicamentos pasan por pruebas que determinan hasta qué punto resisten el calor. El problema llega después, cuando esas condiciones controladas de laboratorio chocan con la realidad de una casa sin aire acondicionado, un coche aparcado al sol o un baño sin ventilar.

Mar Santamaria, responsable de Atención Farmacéutica de PromoFarma by DocMorris, advierte de que muchos de los descuidos que ponen en riesgo el botiquín en verano tienen que ver más con la falta de información que con la falta de cuidado. “A los medicamentos se les somete a pruebas de estrés térmico antes de aprobarlos para su uso seguro, pero eso no significa que aguanten cualquier tipo de condiciones en casa. En muchas ocasiones no tenemos en cuenta qué medicamentos son más sensibles ni sabemos dónde guardarlos correctamente”.

En este contexto, la experta de PromoFarma subraya algunos de los errores más frecuentes a la hora de conservar el botiquín durante una ola de calor.

El baño y la cocina son los peores sitios para el botiquín

Guardar los medicamentos en el baño o en la cocina es una costumbre muy extendida, pero también un error, ya que son los dos puntos más calientes y húmedos de la casa. Santamaria recomienda buscar siempre el rincón más fresco y seco del domicilio, alejado de ventanas, puertas y cualquier fuente de luz o calor directo. También indica que en ningún caso deberían quedarse dentro de un coche aparcado al sol ni cerca de una ventana.

La experta recuerda que el prospecto de cada medicamento indica siempre sus condiciones óptimas de conservación. Los que necesitan frío, entre 2 y 8ºC, deben permanecer en la nevera, mientras que los que marcan un límite de 25 o 30ºC suelen aguantar bien unas horas de calor si se guardan en un lugar fresco.

No distinguir la sensibilidad de los medicamentos ante el calor

No todos los medicamentos reaccionan igual al calor. Santamaria pone el foco, en primer lugar, en los que se usan en situaciones de emergencia como la adrenalina inyectable, imprescindible en casos de anafilaxia, o la nitroglicerina sublingual o en parches, que utilizan quienes han sufrido una angina de pecho o una crisis cardiaca.

Junto a ellos, hay otro grupo de uso más habitual que tampoco se recomienda exponer a una fuente de calor. Es el caso de los antiinflamatorios, antibióticos, antihistamínicos, antiácidos y hormonas como los anticonceptivos o las hormonas tiroideas. A ellos se suman algunas formas farmacéuticas delicadas como los jarabes y colirios, que tienen un alto contenido en agua y son más propensos a la contaminación microbiológica; las cremas y pomadas; y los supositorios y óvulos vaginales, que corren el riesgo de derretirse parcialmente.

Los suplementos con omega 3 o con probióticos completan esta lista, ya que ambos son especialmente vulnerables a las altas temperaturas.

No saber leer las señales que delatan a un medicamento estropeado

El deterioro por calor no siempre se ve a simple vista, pero hay señales que deberían hacernos saltar la alarma. Santamaria explica que, a nivel visual, se puede detectar la separación de fases en cremas o emulsiones, que dejan de ser homogéneas y se “cortan” aunque sea ligeramente, o la aparición de precipitados en inyectables y colirios, con una apariencia turbia o con arenilla.

En otras ocasiones, el principio activo del medicamento se puede deteriorar sin que lo podamos detectar con los sentidos. “Si algún medicamento ha permanecido cerca de fuentes de calor intenso es mejor desecharlo en el punto SIGRE de una farmacia, porque no podemos garantizar su seguridad y efectividad cuando tenga que utilizarse”, advierte la experta de PromoFarma, que insiste en que nunca debe tirarse a la basura. Lo mismo ocurre si un medicamento que necesita frío ha pasado demasiado tiempo fuera de la nevera, rompiendo la cadena de frío.

Acumular medicamentos “por si acaso”

Tener en casa más medicamentos de los que realmente se necesitan es otro error común, ya que cuanto más tiempo pasan expuestos a los vaivenes térmicos del hogar, más riesgo corren de que se deterioren sus propiedades. Es habitual guardar cajas que sobraron de un tratamiento anterior “para cuando haga falta”, pero cada mes que pasan en un cajón o en el armario del baño es un mes más de exposición a la humedad y al calor.

“En la farmacia los medicamentos están custodiados en condiciones de temperatura y humedad óptimas. Es mejor irlos a recoger a medida que los necesitemos”, apunta Santamaria. La recomendación es revisar el botiquín antes de que llegue el verano y deshacerse de aquellos fármacos que estén caducados o no se vayan a usar porque no corresponden a un tratamiento activo.

El calor no perdona los descuidos, pero la mayoría de estos errores tienen una solución sencilla: elegir bien dónde se guarda cada medicamento y prestar atención a las señales de deterioro. Ante cualquier duda sobre cómo conservar un fármaco concreto, lo más seguro es consultar con el farmacéutico o seguir las indicaciones del prospecto, en lugar de dejarlo a la improvisación. Con estos buenos hábitos, el botiquín puede llegar intacto al final de una ola de calor.

Seguiremos Informando…

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