La vuelta a la rutina tras las vacaciones de verano supone un cambio brusco de horarios y hábitos para buena parte de la población. El regreso de los niños a las aulas y de los adultos a sus puestos de trabajo coincide además con el cambio de estación y con una mayor variabilidad de las temperaturas, factores que pueden influir en la respuesta del organismo.
La evidencia científica apunta a que el sistema inmunitario no permanece completamente estable durante todo el año. El Human Functional Genomics Project ha identificado variaciones estacionales en determinados marcadores y respuestas inmunitarias, lo que pone de relieve la importancia de mantener una alimentación adecuada y unos hábitos saludables durante los periodos de transición.
El médico de familia y colaborador de MARNYS, Vicente Pascual, señala que la adaptación a los nuevos horarios debe hacerse de forma progresiva. “Mantener unos hábitos de sueño regulares, una alimentación variada rica en frutas y verduras, y complementar la dieta con nutrientes específicos puede ser un recurso de apoyo para modular el sistema inmune y respaldar el mejor rendimiento diario”, explica.
Septiembre dispara las consultas sobre energía y defensas
En el caso de los adultos, el regreso a las jornadas laborales vuelve a situar el cansancio y la falta de energía entre las preocupaciones habituales. La farmacéutica María Esther García de la Cruz apunta que en septiembre aumentan las consultas relacionadas con el apoyo nutricional para afrontar las largas jornadas laborales. Entre los nutrientes e ingredientes utilizados en este contexto se encuentran la vitamina B6, la jalea real, el propóleo, el calostro y determinados hongos, como el reishi y el shiitake.
La situación también afecta a los más pequeños. La vuelta al colegio y a las actividades extraescolares incrementa las exigencias físicas e intelectuales durante una etapa marcada por el crecimiento. Los especialistas destacan el papel de una alimentación variada y equilibrada, especialmente basada en el patrón mediterráneo, junto con un descanso adecuado y actividad física. Las vitaminas C y D, así como las del grupo B, contribuyen a diferentes funciones relacionadas con las defensas, el metabolismo energético y el desarrollo infantil. Desde MARNYS sitúan en este contexto sus complementos Propolvit Defens, dirigido a adultos, y Protect Junior, recomendado a partir de los cuatro años, aunque los expertos insisten en que estos productos deben entenderse como complementos y no como sustitutos de una dieta saludable.
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