Y es que Contreras, que lleva semanas haciendo apostolado de ‘pluralidad’ y desvinculación con el Ejecutivo, se empleó a fondo desde un salón del madrileño Hotel Ritz para negar que La Séptima sea lo que le parece a (casi) todo el mundo: un altavoz de propaganda al servicio del sanchismo. Contreras llegó a tachar de “estupidez” que el nuevo canal haya nacido para apoyar al Gobierno de Pedro Sánchez. Sin embargo, la Delegación del Gobierno en Madrid -cuyo jefe, Francisco Martín, estuvo en la mesa principal del encuentro- se dejó caer con un tuit promocional de la cadena que recogía las palabras del propio directivo: “Actualmente, la oferta de las televisiones privadas tiene un sesgo ideológico potente vinculado a ideas conservadoras. En el ámbito del mundo progresista, hay un vacío absoluto y total ahora mismo”, señalaba en un entrecomillado del propio Contreras la cuenta de la Delegación del Gobierno de Madrid.
📺 El próximo 5 de noviembre llega a la televisión española un nuevo canal generalista, en abierto y para todos.
— Delegación del Gobierno en Madrid 🏛️ (@DGobiernoMadrid) September 21, 2026
"Actualmente, la oferta de las tv privadas tiene un sesgo ideológico potente vinculado a ideas conservadoras. En el ámbito del mundo progresista, hay un vacío… pic.twitter.com/fSjfzra8O6
Sólo con un tuit, el relato de Contreras saltaba por los aires, generando además una intensa polémica sobre cómo y por qué un organismo oficial se inmiscuye en la promoción de una cadena privada. La tormenta estaba desencadenada y los esfuerzos del gurú de La Séptima por desvincular el canal del Ejecutivo se venían abajo en tiempo récord.
Y eso que Contreras había vuelto a incidir en la necesidad de atraer “gente de diferentes edades e ideologías” apenas cuarenta y ocho horas después de que una de sus presentadoras, Sarah Santaolalla, participase como una mitinera más en un acto de la ministra Diana Morant.
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