Las fuerzas del orden depositan flores por los muertos mientras en los despachos continúa el desfile de explicaciones. Óscar Puente reconoce 170 incidencias del sistema LZB en 2026, pero asegura que están dentro de la normalidad. ¡Hostias, ministro! Que algo sea frecuente no significa que debamos dejar de preocuparnos.
Y mucho menos después de una tragedia.
La investigación avanza hacia el centro de control de Adif, los protocolos de circulación y las órdenes que permitieron que un tren reanudara la marcha mientras otro permanecía detenido delante. Un tren se acerca al otro. Kilómetro a kilómetro. Segundo a segundo. Y nadie consigue impedir el horror. ¿Quién comprobó que la vía estaba libre? ¿Quién autorizó la circulación? ¿Quién tenía que detener aquel tren?
Ahora necesitamos conocer toda la cadena de decisiones, no solamente encontrar al último trabajador que tocó un botón. La seguridad ferroviaria no puede depender de que todos los errores humanos sean imposibles. Tiene que estar diseñada para impedir que uno de ellos termine matando.
Y mientras los responsables discuten si una incidencia es frecuente, excepcional o estadísticamente aceptable, hay familias enterrando a sus muertos y rescatistas intentando olvidar lo que han visto.
Porque los trenes se reparan, las vías se reconstruyen y los sistemas se sustituyen. Pero a los muertos no los devuelve ninguna rueda de prensa.
pedro de aparicio y pérez de Lucentis…










