El ministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos ha vuelto a hacer de las suyas. En su últa comparecencia ha revelado que su cartera tenía absoluto desconociento de los vuelos de la CIA que repostaron en Barcelona, antes de seguir su curso a Azerbaiyán. Esta ha sido la gota que ha colmado el vaso en Moncloa, desde donde el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha pedido a Moratinos que reduzca drásticamente sus intervenciones. Es el tercer mal entendido que genera el titular de Exteriores en menos de una semana.
“Qué no hable más” parecen decir desde Presidencia. Y es que las recientes intervenciones de Miguel Ángel Moratinos (“desatinos” como ya lo han bautizado en algunos círculos políticos) se cuentan malos entendidos. Unas intervenciones que se están transformando en un duro varapalos para la credibilidad del Gobierno, justo en momentos que emprender una fuerte campaña de Comunicación para dar cuenta de sus logros. Prero fue la inexplicable ausencia del titular de Exteriores en la cumbre de la UE cuando se discutían temas tan trascendentales como los Presupuestos Europeos.
Mientras Moratinos visitaba África “en misión humanitaria”, España debatía su futuro económico en la alianza europea, negociando un prer borrador en que el país perdía gran parte de las ayudas. Dos días después, Moratinos nos sorprendió señalando que José Bono acudiría a Angola a vender armas, información que fue totalmente desmentida horas después el Ministro de Defensa. A pesar que el Ministro de Exteriores niega malos entendidos con su colega, es evidente que no estaba enterado del tema y a pesar de esto, no dudó en comentarlo a los periodistas.
Por si esto fuera poco, el Ministro volvió sus fueros esta mañana al afirmar que no informó al Congreso del vuelo relacionado con
En Moncloa no dan crédito a la serie de equivocaciones en las que ha caído el Ministro de Exteriores en menos de dos semanas. Es ello que Zapatero y su equipo han llamado al orden y le han pedido que reduzca sus apariciones públicas, haciendo su trabajo de manera más discreta. En Presidencia no toleran que la política de Comunicación que están intentando reconstruir sea minada constantemente un miembro del gabinete, que además es titular de una de las carteras claves del ministerio. De momento le han pedido que guarde silencio, lo que se podría interpretar como una tarjeta amarilla en lenguaje futbolístico.
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