BOGOTÁ (08/08/06) No lograr la paz en Colombia y retroceder en materia de seguridad fueron las principales preocupaciones expresadas el presidente Álvaro Uribe, al asumir un segundo periodo de 4 años, en una ceremonia en la que lo acompañaron los mandatarios y representaciones diplomáticas de varios países. Otro de los desafíos del mandatario es terminar con la punidad en los crímenes contra los periodistas, como el caso de Gustavo Rojas Gabalo, que murió fruto de disparos atribuidos a paramilitares.
BOGOTÁ (08/08/06) No lograr la paz en Colombia y retroceder en materia de seguridad fueron las principales preocupaciones expresadas el presidente Álvaro Uribe, al asumir un segundo periodo de 4 años, en una ceremonia en la que lo acompañaron los mandatarios y representaciones diplomáticas de varios países. Otro de los desafíos del mandatario es terminar con la punidad en los crímenes contra los periodistas, como el caso de Gustavo Rojas Gabalo, que murió fruto de disparos atribuidos a paramilitares.
“Hemos vinculado todas nuestras energías, con severidad, al rescate de la seguridad. No dudaremos en entregarlas con generosidad a la paz”, dijo el mandatario después de jurar el cargo. Pero la seguridad en Colombia es esquiva para los comunicadores y reteros. Los más de 400 mil efectivos militares que desplegó todo el territorio en su prer mandato le dieron fama de mano dura, aunque tal despliegue no se ha traducido en el fin de la punidad de los crímenes contra periodistas.
Según el informe “Indicadores de Periodismo y Democracia a Nivel Local en América Latina” de Fernando J. Ruiz, que evalúa el prer semestre del año en curso, el mes de marzo fue uno de los más agresivos en cuanto a atentados contra la libertad de prensa en Colombia. Este aumento de la violencia pudo estar relacionado con la celebración de los comicios en todo el país, que situaba a los informadores en una posición de mayor vulnerabilidad.
Según el informe de ese mes de
Bogotá, la capital colombiana, sigue siendo la segunda ciudad del país con más periodistas asesinados en la últa década, hecho que se puede explicar la presencia en esa ciudad de un mayor volumen de periodistas que en el resto del país.
La organización Reteros Sin Fronteras (RSF) describió la paulatina desaparición de periodistas en zonas más aisladas del interior del país, muchas veces fruto de las presiones, amenazas y la autocensura, como un “proceso de extinción de la prensa colombiana en las zonas de conflicto”, donde muchas veces los comunicadores deben elegir entre la huida o la muerte.
Las zonas más azotadas la violencia contra la prensa son las ciudades de Bucaramanga y Barrancabermeja, situadas en el departamento de Santander, así como la ciudad de Barranquilla, en el departamento del Atlántico.
Uno de los golpes más recientes fue la carta que llegó el 7 de junio pasado a 19 organizaciones defensoras de la libertad de expresión, a través de correo electrónico, firmada el grupo paramilitar Frente Democrático Colombia Libre. En el mensaje, se amenazaba a las asociaciones, a las que se les acusaba de ayudar a los intereses de la guerrilla izquierdista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Todo ello deja patente que en materia de libertad de expresión, al presidente Álvaro Uribe el nuevo mandato se le presenta como una nueva otunidad para dotar a Colombia de una prensa libre de presiones, autocensuras y asesinatos.
Seguiremos informando…










