jueves, 29 septiembre, 2022

Depresión: Mitos sobre los antidepresivos que los medios de Comunicación se están encargando de desterrar

Cáncer, trastorno bipolar, VIH, depresión… Alrededor de cualquier enfermedad que podamos imaginarnos o de las herramientas para prevenirlas o tratarlas, como pueden ser las vacunas, existen creencias populares que constantemente ponen en jaque nuestra salud y, en algunos casos, atentan contra nuestra vida. Y es que, por mucho que la ciencia se haya esforzado durante años por aportar la evidencia necesaria para que la sociedad consiga desterrar estos mitos relacionados con la Medicina, hoy en día estos se sigue interponiendo mucha charlatanería en el camino del diagnóstico, de la adherencia al tratamiento y en el reto de acabar con la estigmatización social.

Lamentablemente, las enfermedades mentales se sitúan entre las primeras posiciones del ranking de patologías que más sufren estos problemas de falta de concienciación y de exceso de estigmatización. Uno de los mitos más extendido en esta área es que el que describe a las personas que padecen problemas de salud mental como individuos violentos e impredecibles. Esta postura perdura pese a que los expertos insisten en que la gran mayoría de las personas con problemas de salud mental no tienen más probabilidades de ser violentas que otras personas. De ello tienen parte de culpa los medios de Comunicación.

Lundbeck antidepresivos

Titulares que prejuzgan a pacientes o tratamientos o noticias que cruzan un suceso violento con una enfermedad mental dejan a quienes luchan por acabar con los estigmas con un agrio sabor de boca. Los periodistas especializados en salud que trabajan en los medios de Comunicación son cada día más conscientes de ello y se están encargando de destruir las barreras que dificultan un buen tratamiento informativo de la depresión. De seguir esta tendencia, de aquí a pocos años veremos proliferar en los medios de comunicación los siguientes mensajes:

1. La depresión puede curarse. “La depresión es una enfermedad mental crónica que se puede tratar, evolucionar de forma favorable y, en muchos casos, curar”, asegura Guillermo Lahera, profesor de Psiquiatría y Psicología Médica en la Universidad de Alcalá de Henares. Y es que, a pesar de su alta recurrencia y cronificación, el diagnóstico temprano y el amplio abanico terapéutico existente permiten instaurar un tratamiento a la medida de cada paciente con el fin último de evitar recaídas y lograr su recuperación funcional. Sin embargo, los expertos advierten que esta curación lleva su tiempo.

antidepresivos

2. Los antidepresivos no generan dependencia, los ansiolíticos sí. Al contrario de lo que siempre se ha creído, los tratamientos para tratar la depresión no generan adicción. Este cariz negativo, que siempre ha rodeado a los fármacos, ha sido el responsable de alimentar uno de los estigmas más extendidos sobre esta enfermedad y el argumento de miles de pacientes para abandonar el tratamiento. El doctor Lahera indica que el tratamiento con antidepresivos es “importantísimo” porque “consigue una remisión hasta en el 67% de los casos”.

3. Los antidepresivos no provocan disfunción sexual. Hay un amplio arsenal de fármacos con distinto perfil cognitivo y entre ellos existen opciones que no dan lugar a la temida disfunción sexual. Así de contundente se muestra el doctor Guillermo Lahera, quien aprovecha para aconsejar a los profesionales sanitarios que compartan con sus pacientes todos los posibles efectos secundarios de la medicación que les recetan, incluyendo aspectos que en muchas ocasiones han constituido un tabú, como los que tienen que ver con la salud sexual.

sexo

4. Los tratamientos contra la depresión tienen efectos secundarios transitorios. “Informar al paciente sobre lo que tiene que hacer cuando aparezcan efectos secundarios o sobre el tiempo que van a durar es clave no solo para fomentar el empoderamiento del paciente, sino también para que no abandone el tratamiento por desconocer que el malestar que siente es transitorio”, comenta Lahera. El experto lamenta que hoy en día el 40% de los pacientes “abandona el tratamiento en el primer mes argumentando que le sentaba mal” y que “el 15% de los pacientes no empieza el tratamiento y tampoco informa a su médico de que no lo está haciendo”.

5. En el tratamiento de la depresión tienen un papel clave el ejercicio y la dieta. El tratamiento de la depresión debe ser integral, holístico, fundamentado en el tratamiento farmacológico, pero también en el psicosocial, y ahí las pautas de vida (ejercicio, dieta saludable, etc) cobran un papel relevante. El abordaje integral de la depresión ahorraría costes, puesto que se asocia y agrava el pronóstico de otras entidades médicas como infarto de miocardio, ictus o diabetes. Guillermo Lahera añade que “se lleva el 33% de todo el dinero invertido en enfermedades del Sistema Nervioso Central y el 1% del PIB”.

6. Los mensajes positivos refuerzan los tratamientos antidepresivos. Uno de los estigmas que siempre han perseguido al paciente deprimido es que su enfermedad es señal de debilidad, algo tan difícil de soportar por el paciente como los mensajes que le acusan “de que no quieren poner de su parte para curarse”, indica el doctor Lahera. A este respecto, Susana Gómez-Lus, medical manager de Lundbeck España, destaca que en hacen falta más mensajes positivos por parte de la sociedad y de los medios de Comunicación, y más motivación e información por parte de los profesionales.

mensaje positivo

La confusión conceptual sobre lo que es y no es una depresión y los mitos sobre el arsenal terapéutico existente han sido las causas de que esta enfermedad cuente todavía con una elevada tasa de infradiagnóstico (en torno al 50%, según los expertos). Esto contrasta con el hecho de que el consumo de antidepresivos se haya triplicado; y es que, una de las lacras de nuestra sociedad es que “se medicaliza el sufrimiento y las reacciones emocionales negativas ante la adversidad”.

Según Luis Caballero, Jefe de Servicio de Psiquiatría del Grupo HM, ante esta situación conviene recordar “que la tristeza o melancolía no son sinónimo de depresión. La tristeza es un sentimiento normal, pero puede llegar a ser patológica en función de su duración, intensidad y grado de interferencia en la conducta y la vida cotidiana de la persona”. El especialista lamenta que “en nuestra sociedad hay poca tolerancia a las emociones negativas, como ira, tristeza o rabia, y se han estado tratando con depresivos”. Reclama una herramienta que vaya más allá de la exploración psicopatológica y que permita diferenciar la depresión de los trastornos afectivos.

Seguiremos informando…

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