martes, 29 septiembre, 2020

Podemos, la caja B de la ‘moralidad’

David Enguita es periodista y defensor de los DDHH. Uno de los activistas LGTBI+ más reconocidos en España. En su labor profesional cuenta con doce años de experiencia en televisión, radio y medios digitales y periódicos, ha destacado por su capacidad comunicativa y sus dotes organizativas. Desde marzo, es portavoz del movimiento Jóvenes en Libertad, cuyo objetivo principal es crear un país de jóvenes en libertad, sostenibles y diversos. ‘Los jóvenes debemos pasar de ser espectadores a jugadores de primera, en un tiempo crucial para los jóvenes y para nuestro país. Debemos buscar un nuevo modelo de Estado y de sociedad, uno que aún desconocemos, pero que tenemos la oportunidad única de protagonizar’, cuenta David…

¡Sí se puede!, gracias a Podemos conocemos el populismo del Siglo XXI, políticas de telenovela mediáticas entre líos amorosos, celos de poder y normalización de condenas de delitos entre sus dirigentes. Sus grandes logros en estos últimos años para nuestra sociedad han sido la CRISPACIÓN Y DESGOBIERNO.

Unidas Podemos es un partido que practica la política de tierra quemada, la aniquilación del adversario que, para ellos, es un enemigo. Ahora están agonizando con las políticas y estrategias boomerang, llevan seis años exigiendo responsabilidades y el cumplimiento de un código ético que ahora se les vuelve en contra y que se niegan a aplicar en su partido.

Su falta de escrúpulos la ponen de manifiesto una vez más. Su reacción a las imputaciones obvia los argumentos y buscan directamente la desacreditación de la persona o del sistema, pero nunca el reconocimiento del error o el delito.

Hicieron creer que les importaban las penurias que estaban pasando cientos de miles de españoles, pero sólo querían usar el descontento social que ellos mimos provocaban, para catapultarse a la vicepresidencia segunda, o, a una portavocía, ministerio, o a las tierras nobles de Galapagar. No hay mayor corrupción ni más despreciable que esta que estamos viendo y viviendo.

Seis años después, la historia de Podemos es la historia de una mentira, la historia de una estafa. La supuesta limitación de salarios a tres SMI, la donación a causas sociales del resto de las nóminas del partido o los microcréditos de sus simpatizantes, son en realidad una historia de sobresueldos, malversación, administración desleal, blanqueo y financiación desde dictaduras utilizando plataformas externas creadas a tal efecto, todo esto por investigar, juzgar y condenar, pero la Justicia es lenta, más en estos menesteres, pero acabará llegando.

Pablo Iglesias y todos los representantes de Podemos deberían dimitir de inmediato si fueran consecuentes con las responsabilidades que siempre les han exigido a otros representantes públicos. Pero, una vez que se les han destapado algunas de sus vergüenzas, corren a acusar a aquellos que les denunciaron. Hoy es una colaboradora, mañana un abogado, pasado otro de los cientos de depurados de Podemos.

La imputación de Podemos como persona jurídica abre el debate sobre como la nueva política está consiguiendo sortear fraudulentamente la Ley de Financiación de los Partidos Políticos, utilizando productoras o plataformas externas para canalizar pagos, tanto desde el extranjero como desde las subvenciones electorales y de los grupos parlamentarios, hacia sobresueldos y creación de medios y noticias refritas o inventadas, con las que consiguen visualización en las redes sociales, utilizando campañas de desprestigio de sus rivales, la exageración, las fake news y los falsos dilemas sobre situaciones complejas, son especialidades de los especialistas en mentir.

La presunción de inocencia es un derecho fundamental, que en España se niega desde que Podemos apareció en la escena pública, pidiendo condenas sociales y parlamentarias por delante y sin importar las decisiones judiciales, porque para eso ellos ‘son el pueblo’, no se dan cuenta de que los demás sorprendidos, sí somos EL PUEBLO, el que decide, cambia leyes, propone, y el que debe dar un paso al frente para desenmascarar a estos que llegando a la poítica en busca de limpieza y pulcritud lo han convertido en un absoluto lodazal.

Los jóvenes, España. Necesitamos una oportunidad y no debemos dejar a estos, que ya han demostrado lo que son, los que, una vez más, nos lleven al hoyo del olvido, y al ostracismo y la visión de una España que deja de ser Europa, para convertirse en un rancho de oscuros intereses.

David ENGUITA

Defensor de los derechos humanos y activista LGTBI+

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