domingo, 27 septiembre, 2020

Iván Redondo le prepara un escenario de Hollywood a Sánchez para arengar al Ibex y menospreciar a Iglesias

¡LUCES, ACCIÓN!

Como si de un escenario hollywoodiense se tratara, el jefe de gabinete del presidente, Iván Redondo, le preparó una actuación estelar de las que al gurú le gustan: mucha escenografía y poco contenido. La puesta en escena de la reunión de Sánchez con los Ibex llegó a tales momentos de ridiculez que hasta los empresarios bajaban la cabeza en los momentos en los que la iluminación se dirigía al presidente en la oscuridad de la sala, como si de un cabaret Berlín se tratara.

No faltó la sobreactuación del presidente en sus frases huecas, un estilo al que Redondo ya nos tiene acostumbrados desde que Sánchez instauró el Aló Presidente en el estado de alarma. “La legislatura será estable”, dijo con ese tono solemne que lo mismo utiliza para decir que “los niños ahora se lavan más las manos”, que para tranquilar a los españoles con un “no lo vamos a permitir”, en referencia a los contagios. Lo que viene siendo el charlatán de feria, sin feria, por cierto, los muertos superan ya los 40.000, pero esto es otro asunto, otra mentira.

Pedro Sánchez quiso utilizar al Ibex35 para exhibir músculo ante su socio de Gobierno, Pablo Iglesias, escondido desde que los asuntos judiciales acechan a su partido, e invitado de piedra en la reunión. El líder de Unidas Podemos apareció desubicado en la sala de la Casa de América. Gracias a Producciones Redondo, le pudimos ver tan perdido en la búsqueda de su asiento como en las constantes referencias de Sánchez a que la legislatura durará y será productiva, sobre todo, cuando el morado aún está pendiente de que Sánchez se pliegue a su veto de no pactar los Presupuestos con otro que no sea su partido como socio mayoritario.

PABLO IGLESIAS ataca sin denuedo al IBEX35 ante los suyos, ayer había que verle deshecho en sonrisas y halagos, pero Iván Redondo le eclipsó.

Sánchez arengó a los empresarios para no decirles nada. Más allá de la impúdica puesta en escena, el presidente no aclaró qué va a hacer con el impuesto de sucesiones, hasta cuándo durarán los ERTES, cómo se va a regular el teletrabajo…Ni siquiera fue capaz de esbozar un argumento para frenar la caída del empleo. Eso sí, el jefe del Ejecutivo escenificó con la realización de Redondo que quién tiene el BOE es él, que quién regula es él y que quien gobierna es él. Él es quien decide y, ante el Ibex, sus socios de extrema izquierda simplemente ocupan una silla más en la sala.

Sánchez se reúne con los empresarios mientras orilla a los partidos políticos, actores secundarios de las series de Redondo, no vaya a ser que les roben el plano en las televisiones. La propaganda no pasa por ceder minutos a la oposición y por eso, las reuniones del presidente con el resto de formaciones pasan por un corto en la sala de La Moncloa.

Existe la realidad y las películas de Redondo. Y en la realidad, el presidente tiene que presentar antes del próximo día 15 el techo de gasto. Sin Presupuestos aprobados no se va a poder pagar la factura que el Covid ha pasado al empleo, entre otras cosas porque ya hemos gastado buena parte de lo destinado a ello. En el mundo real, el Gobierno tiene que gastar las ayudas europeas, y, sin Presupuestos, no hay ayudas. Aunque Sánchez insista en sus actuaciones que “se puede”, pero nunca explica cómo. Cómo logrará reactivar la economía y parar la sangría del desempleo cuando los ERTES se transformen en ERES. Tampoco explica cómo va a sacar adelante los Presupuestos con vetos, chantajes y condiciones de sus socios de Gobierno y cuánto nos costará su cesión.

El Ejecutivo gobierna desde hace más de dos años con los Presupuestos de Cristóbal Montoro, por su manifiesta incapacidad de sacar adelante sus cuentas públicas. La prórroga de aquellos presupuestos le ha servido a Sánchez para avanzar en su pantanosa legislatura. Ahora, vuelve a intentar pactar los “suyos”, en una situación económica dramática por el lastre del coronavirus. Pero nada hace pensar que pueda lograrlo sin cesiones arriesgadas. A saber…

Sus parrafadas a los empresarios sirvieron, una vez más, para pisar la alfombra roja y encumbrar el guión épico escrito expresamente para la crisis del Covid. No más. La incertidumbre es aún mayor tras sus palabras. Eso sí, Redondo puede presentarle a la nominación a los Oscar a la mejor película de ficción.

Seguiremos Informando…

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