martes, 1 diciembre, 2020

UNA VEZ MÁS, Y ANTE LA TRAGEDIA DEL COVID, NUESTROS POLÍTICOS SIGUEN DE ESPALDA A LA REALIDAD

218 MUERTOS: Abascal y Sánchez aprovechan el silencio de Casado y lo hacen protagonista

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha tomado la primera sesión del debate de la moción de censura de Vox como un paseo. Podríamos decir que casi como un paseo militar a tenor de las apelaciones castrenses utilizada en la jornada. El jefe del Ejecutivo se ha mostrado seguro, tranquilo y con ese aire de condescendencia que suele sacar a relucir cuando lleva los discursos escritos y el resultado sabido.

Sánchez era consciente de que el esperpento de Vox no sólo no iba a contar con los apoyos necesarios entre el resto de fuerzas políticas, si no que se iba a convertir previsiblemente en la moción menos apoyada de la democracia, con sólo 52 votos a favor. Esa seguridad ha permito a Sánchez articular un discurso basado en tres bloques: denostar a Abascal y los suyos, a los que llamó franquistas (y con esto ya está todo dicho); presionar a Casado para que vote ‘no’, previendo que ésta será la decisión de los populares y, sobre todo, aprovechar su turno para explicar su acción de gobierno. Para ello, ha apelado a la responsabilidad de los demás partidos, haciéndolos cómplices emocionales de la responsabilidad de salvar a España. Y lo ha hecho cuidando las formas, pero también la emocionalidad. Contenido para no entrar en el cuerpo a cuerpo con Abascal, atento para no caer en las provocaciones de éste, relajado en el tono cuando se ha dirigido a Casado, marcando las frases al referirse a la unidad. Consciente de que la tribuna del hemiciclo le brindaba una oportunidad extraordinaria para hablar de sus logros, más allá de las vulgares escenografías a las que nos tiene acostumbrados, Sánchez ha hecho lo contrario de lo que se podría esperar tras el discurso de Abascal: no abonar la exasperación. 

PEDRO SÁNCHEZ HA PASA EN ESTE PRIMER DÍA DE DEBATE A LA POSCIÓN DE ESTADISTA QUE NUNCA HA TENIDO. EL NIVEL, HELADOR.

Por su parte, los ataques de Abascal han ido directos al corazón ideológico, más que a la gestión de la pandemia. Un discurso para votantes y simpatizantes, que es de lo que trataba esta iniciativa, presentada hace tres meses y con la que han logrado su objetivo: hacer ruido para remover la conciencia de la parroquia derechista. La moción era lo de menos y así lo ha constatado el líder de la formación, más pendiente de agradar a los suyos con frases de brocha gorda, que de articular un discurso coherente contra la acción del Gobierno en la pandemia. Precisamente esta ausencia de altura es lo que ha facilitado a Sánchez el despliegue de todo el manual de críticas a la derecha como un solo bloque, el argumentario de meses y meses en todo su esplendor. ‘Le pido que no se deje arrastrar’, le ha espetado a Casado mientras el secretario general del PP, Teodoro García Egea, hacía de fiel escudero en los pasillos del Congreso. Sin desvelar qué van a votar los populares, Egea ya hacía entrever que su partido podría votar que no, una artimaña sin sentido que pretendía atizar a Abascal pero, una vez más, sin revelar cuáles son las intenciones de los de Génova, que siguen estando perdidos.

La pueril estrategia del PP ha sido bien utilizada por el PSOE, que ha cogido el guante para hacer ver que es él quien marca la agenda. ‘Le pido formalmente que vote NO a esta moción de censura’, reiteró Sánchez a Casado, tan cómodo en su discurso que era difícil no observarle incluso más crecido en el atril. Se gustaba en el papel de recomendador y apaciguador de sus propios incendios.

También el líder de Vox se dirigió al presidente del PP, convertido en el protagonista de la moción de censura por su escasa sagacidad y pocos reflejos. Perderá quien no apoye la moción contra el ‘Frente popular’, llegó a decir mientras narraba un escenario apocalíptico en el que incluso llegó a pronunciar la palabra MAFIA. ‘Son un frente popular en alianza con separatistas y terroristas. Una MAFIA’, dijo a la vez que tachó al presidente de ‘mentiroso sin escrúpulos, capaz de cualquier cosa con tal de permanecer en el poder’.

El primer día del debate se ha convertido en la moción de censura contra el PP, sin que éste aclare ni su voto, ni nada de nada, lo que estratégicamente ha permitido al resto de formaciones especular con sus intenciones y utilizar su silencio para hacer a Casado protagonista de un espectáculo bochornoso. Lo más que ha llegado a decir Egea es que la iniciativa de Vox es ‘una tomadura de pelo’. Muy poco fuelle para una jornada de titulares de portada.

No es de extrañar que mañana, lo de ‘derechita cobarde’ mute en ‘derechita ignorante’.

Seguiremos Informando…

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