martes, 17 mayo, 2022

CANSANCIO, TRISTEZA O APATÍA SON LOS MÁS COMUNES

El 70% de las personas con enfermedad crónica experimentan síntomas depresivos

MÁS DEL 50% DE LOS PACIENTES CRÓNICOS SE SIENTEN AISLADOS DE LA SOCIEDAD DEBIDO A SU ENFERMEDAD

Según los resultados del estudio ‘Impacto emocional en la enfermedad crónica’, presentado por la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y el apoyo de Fundación ONCE.

Aproximadamente un  70% de los pacientes con enfermedad crónica experimentan síntomas depresivos. Los más habituales son: cansancio y fatiga (el 88% lo experimenta a menudo o habitualmente), tristeza (70%), problemas de sueño (71%) y apatía (67%), siendo la depresión experimentada como tal en un 48% de los casos.

No obstante, otros síntomas asociados al impacto emocional de la enfermedad crónica son los relacionados con el estrés (64%) y la ansiedad (60%), así como con el miedo (44%) y la angustia (47%) que supone vivir con una enfermedad crónica.

Así lo ha explicado María Gálvez, directora general de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), durante la presentación del estudio ‘Impacto emocional de la enfermedad crónica’. El informe ha sido elaborado por la propia POP en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y el apoyo de Fundación ONCE.

Un total de de 541 personas con enfermedad crónica han formado parte del estudio, que tiene como objetivo identificar y valorar el impacto que tiene la enfermedad crónica sobre el bienestar emocional de las personas que conviven con ella.

Durante la presentación, en la que ha participado también el profesor de sociología e investigador del Instituto Complutense de Sociología para el Estudio de las Transformaciones Sociales Contemporáneas (TRANSOC) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Millán Arroyo, se ha puesto sobre la mesa que la intensidad con la que han sentido el impacto emocional en el peor momento de su enfermedad los pacientes crónicos se sitúa en una media de 7,4 puntos en una escala que va de 0 a 10.  La mayoría de los encuestados considera que dicho impacto no está en la actualidad superado y solo el 7% aseguran que sí lo ha superado.

La enfermedad crónica y el deseo de seguir con la misma vida

Las dificultades y limitaciones que afectan a menudo a la mayoría del colectivo son no poder llevar la misma vida que antes de la enfermedad (el 79% indica que le ocurre a menudo o habitualmente), concentrarse (68%), trabajar (60%), estudiar (44%), hacer las tareas domésticas (54%). Por otro lado, también destaca la dificultad para relacionarse con otras personas (43%), problemas de pareja (42%), para desplazarse (41%) y para llevar una vida independiente (38%).

Además, los sentimientos, pensamientos y situaciones con impacto negativo sobre la enfermedad crónica son frecuentes y muy variados. Por ejemplo, causan especial impacto los relacionados con la sociabilidad: salir cada vez menos (el 69% declara que le ocurre a menudo o habitualmente), sentirse aislado/a (56%) o disminuir el contacto con amigos (67%), o la irritabilidad con la familia (58%). También en segundo plano son muy destacables los diversos sentimientos de culpa, como ser una carga para la familia (48%).

Impacto en la propia enfermedad

Por último, el informe detalla que la situación vivida por la pandemia de la COVID-19 ha empeorado la salud mental de las personas que conviven con enfermedades crónicas, añadiendo factores nuevos de impacto negativo a los específicos de la enfermedad y agravando estos últimos.  El 57% de los pacientes crónicos encuestados manifiesta haber sentido mucha ansiedad o miedo frente al 18% de la población. Por otro lado, el 58% declara sentirse muy triste o deprimido, frente al 22%.

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