Francisco Salazar, dirigente socialista vinculado al equipo de Pedro Sánchez en La Moncloa y previsto como nuevo número dos de la Secretaría de Organización del PSOE, ha solicitado este sábado apartarse de sus responsabilidades en la Ejecutiva Federal del partido. La decisión llega tras la publicación de informaciones que lo señalan por supuestos comportamientos inapropiados hacia mujeres que trabajaban bajo su responsabilidad.
El anuncio ha tenido lugar mientras se celebraba en la sede socialista de Ferraz la reunión de la Ejecutiva Federal previa al Comité Federal de este sábado, que debía oficializar la renovación del área de Organización tras el cese de Santos Cerdán, implicado en una investigación judicial por corrupción.
Según ha confirmado el PSOE en un comunicado, el propio Salazar ha pedido abrir diligencias internas ante las noticias difundidas por eldiario.es y ha solicitado ser relevado de sus funciones mientras se aclaran los hechos. La dirección del partido ha accedido a esta petición y ha anunciado que iniciará de inmediato una investigación interna. No obstante, desde Ferraz aseguran que no existe ninguna denuncia registrada por estos hechos en los canales internos habilitados por el partido.
Las reacciones no han tardado en llegar. Adriana Lastra, ex vicesecretaria general del PSOE y actual delegada del Gobierno en Asturias, expresó su rechazo a la designación de Salazar antes del inicio del Comité, y aseguró que tanto ella como otros compañeros de la federación asturiana consideraban que el nombramiento no debía materializarse. Una postura compartida por otros dirigentes como Diana Morant, ministra de Ciencia, Innovación y Universidades y líder del partido en la Comunidad Valenciana, o Pedro Casares, secretario general del PSOE de Cantabria, quienes también han advertido sobre la gravedad de las acusaciones.
En defensa del dirigente andaluz se ha pronunciado, sin embargo, Pilar Alegría, portavoz del Gobierno y secretaria general del PSOE en Aragón. Alegría ha asegurado que, en base a su experiencia personal, Salazar siempre le ha parecido “un compañero absolutamente íntegro”, destacando que varios miembros de su equipo han trabajado también con ella en el Ministerio de Educación.
La renuncia de Salazar supone un nuevo revés para la dirección socialista en pleno proceso de reconfiguración interna, marcado por recientes turbulencias políticas y judiciales que han salpicado a algunos de sus altos cargos.
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