La última crisis en Indra, que se ha saldado con la salida de Ángel Escribano como presidente de la compañía, ha salpicado al grupo Prisa y su máximo responsable, Joseph Oughourlian, aliado declarado del depuesto presidente como máximo responsable de Amber Capital. El relevo de la presidencia ha dado pie a una nueva fase de relaciones entre el poder político y las compañías de referencia de nuestro país. Un movimiento que salpica a Prisa y a Jospeh Oughourlian.
En los últimos meses, el presidente de Prisa ha jugado un papel relevante en la batalla por el control de Indra. Desde el principio, el armenio ha mostrado su confianza y respaldo a Escribano, como parte de su estrategia de influencias. Sin embargo, en los últimos días, según apuntan algunas fuentes cercanas, pasó a ponerse de perfil y desligarse del directivo, mirando por sus intereses como accionista principal de Amber Capital, perdiendo, nuevamente un nuevo pulso con el Gobierno.
Nueva estrategia
El nuevo escenario en Indra tiene derivadas claras para Prisa. En primer lugar, consolida un entorno en el que las grandes decisiones empresariales, desde operaciones corporativas hasta alianzas estratégicas, requieren un grado creciente de sintonía con el poder político, algo que actualmente, no existe entre Oughourlian y el Gobierno.
Además, condiciona sus planes de reestructuración. Prisa continúa inmersa en un proceso de ajuste financiero y redefinición de activos, en el que no se descartan movimientos relevantes como la venta de Prisa Media, con dos activos principales, como El País o la Cadena Ser.
Por último, el contexto abre la puerta a eventuales acuerdos cruzados en sectores como el audiovisual o las telecomunicaciones, donde las sinergias entre actores públicos y privados son cada vez más determinantes.
Acuerdos que van a estar marcados por la tensa relación de Oughourllian con el Gobierno de Sánchez, cada vez más minada después de que, el presidente de Prisa y Amber Capital haya mostrado su rechazo a las líneas marcadas. En el momento más crítico de la compañía, con una situación económica más que delicada y con una división profunda entre los accionistas, que mantienen abierto su futuro.
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