Después de que el ministerio de Sanidad haya lanzado una advertencia a la sociedad de que la homeopatía carece de eficacia terapéutica demostrada, Juan Abarca Cidón, presidente de HM Hospitales, ha lanzado a través de su perfil de LinkedIn una reflexión sobre la incoherencia y las contradicciones en torno a este tema.
“Si aceptamos que un medicamento debe demostrar eficacia para ser considerado como tal, lo lógico sería que aquellos productos que no cumplen ese requisito dejaran de formar parte de esa categoría.”
A continuación, les reproducimos el texto completo:
La homeopatía entra en contradicción regulatoria
Os puedo garantizar que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios es de las instituciones sanitarias en nuestro país que mejor funciona.
Por ejemplo en la #pandemia la gestión que hizo para autorizar el uso especial de medicamentos paciente a paciente fue ejemplar.
Su misión, para entendernos todos, es la de garantizar a través de otorgar una autorización de uso, que los medicamentos y productos sanitarios sean seguros, eficaces, de calidad y se utilicen de forma adecuada para proteger la salud de los ciudadanos.
No son responsables de la financiación o el acceso si no sólo de su autorización de uso.
Ahora acaba de publicar un documento sobre la #homeopatía que merece una reflexión por que entra en clara contradicción.
Si bien en el año 2018, ajustándose a una trasposición de una normativa europea, inicio un proceso para la regularización de aquellos productos homeopáticos que no cumplían con la autorización para ser considerados medicamentos y los que si, ahora ha llegado a la conclusión de que tras revisar la evidencia científica disponible:
– Ningun producto vale para nada para ninguna patología
– Los resultados observados son comparables al #placebo
– Y su uso puede implicar riesgos si retrasa tratamientos eficaces
Y todo esto es una #contradicción porque el concepto de medicamento no es una etiqueta neutra.
Implica:
– Validación científica
– Evaluación rigurosa
– Y una expectativa legítima de beneficio clínico
Cuando un producto se presenta bajo esa denominación, el sistema sanitario está trasladando al ciudadano un mensaje implícito de #confianza.
Por eso, mantener dentro de la categoría de medicamento productos que no han demostrado #eficacia genera una evidente disonancia regulatoria.
Si aceptamos que un medicamento debe demostrar eficacia para ser considerado como tal, lo lógico sería que aquellos productos que no cumplen ese requisito dejaran de formar parte de esa categoría.
Es decir, si han llegado a la conclusión que, básicamente no valen para nada el siguiente paso debería ser descatalogarlos de la denominación de medicamentos.
Esto no tiene porque implicar necesariamente su #prohibición.
Podrían seguir comercializándose pero no como medicamentos.
Y eso si, implicaría, simplemente, llamar a cada cosa por su nombre, para no darles el aval estatal de eficacia clínica y trasladar al paciente una expectativa que no está respaldada por la evidencia
Porque el problema no es que existan.
El problema es como se presentan.
En este punto, el Ministerio de Sanidad tendrá que decidir qué hacer.
Si mantener una categoría que entra en contradicción con los principios básicos de la regulación farmacéutica o ajustar el marco normativo para alinearlo con la evidencia científica disponible.
Pero por coherencia no puedes decir que un compuesto farmacéutico no vale para nada y mantenerles dentro del catálogo de medicamentos
#seguimos, #palante










